Mi encuesta la realicé del lunes 16 al vienes 20 de octubre. Durante esos días, en tempranas horas de la mañana, estuve caminando de mi casa a Metrocentro, y regresaba en taxi. La muestra estuvo conformada por cinco taxistas y doce pasajeros; de estos últimos siete eran mujeres y cinco hombres. De lunes a viernes conversé con los doce pasajeros, dos el lunes, dos el martes, tres el miércoles, dos el jueves y tres el viernes.
En mi metodología no acudí a ninguna de las preguntas que se hacen en las encuestas. Utilicé “estímulos psicológicos de naturaleza conversacional”. Inmediatamente que bajaba del taxi escribía las notas de interés para mi encuesta.
Durante la tarde del pasado viernes 20 de octubre estuve procesando los datos. De los 5 taxistas 2 manifestaron que iban a votar por Herty Lewites, y uno por William Báez, 1 por Wilfredo Navarro, y el último dijo no saber por quién iba a votar; de los 12 pasajeros 4 dijeron que votarían por Herty, 3 por William, 2 por Wilfredo, 2 expresaron que todavía no habían decidido por quién votar, y otro dijo que no iba a votar.
Me llamó la atención que ninguna de las siete mujeres manifestara que votaría por Wilfredo, y algo curioso: todas opinaron que el copete no le lucía bien. Yo insistí en defender el copete de Wilfredo argumentando que era un copete natural, permanente, que no era un copete dominguero, que no era de esos copetes fachentos, artificiales, que hace muchos años algunos se hacían con brillantina “Paramí” y que después les daban un acabado con pequeños toques charolados de “Glostora”. “Vea usted —me dijo una señora como poniendo fin a mis argumentos—, la verdad es que ese copete no lo soporto”.
Yo pregunté individualmente a las siete mujeres que si votarían por Wilfredo si se quitara el copete, tres de ellas me contestaron que sí, siempre y cuando también dejara de rasurarse al semirrape, la superficie de la zona que le cubre los huesos parietales. Cuando el viernes en la tarde analicé detenidamente esta respuesta me di cuenta que si Wilfredo no se peinara de copete estaría arriba de Herty en la encuesta que hice con los pasajeros.
El pasado sábado 21 de octubre les expuse a los analistas políticos de Acoyapa, entre los cuales hay un esteta, el resultado de mi encuesta. El esteta acoyapino expresó que en una campaña política, en donde la televisión juega un papel vital, hasta el estilo del peinado es importante. Estuvo de acuerdo en que a Wilfredo le lucía mal el copete, y que seguramente algún “maloso” le había hecho creer que le quedaba muy bien.
Los analistas políticos de Acoyapa solamente habían considerado dos factores negativos en la lucha de Wilfredo por conseguir votos para conquistar la Alcaldía de Managua. En primer lugar, el desgaste político y moral del gobierno del doctor Alemán, y en segundo lugar, la manera antidemocrática —a puro dedazo— con que fue escogido candidato para alcalde de Managua. A estos dos factores agregaron ahora un tercero: su copete.
Ahora bien, teniendo en cuenta que Wilfredo es un hombre honrado y capaz, y habida consideración de que sea cierto lo dicho por las tres mujeres que votarían por Wilfredo si se quitara el copete, los analistas políticos acoyapinos consideraron que el doctor Navarro tiene todavía en la recta final buenas posibilidades de triunfo: pero eso sí, sin su copete.
El autor es jurista y escritor