Una nota discordante

Enrique Gasteazoro Montealegre

¿Paraíso del Señor? ¿Médula y riñonada de todas las Indias? ¿La más opulentísima tierra del mundo?

¿De quién hablaba de esta manera Fray Bartolomé de Las Casas en tiempo de la Colonia?

Pues sí, hablaba de nuestra Nicaragua.

Y todo lo que se hablaba de ella era, y sigue siendo cierto.

¿Pero, cómo hacemos para explotar nuestro gran potencial?

Tratando de ser lo más conciso posible, procedemos a puntualizar unas ideas:

1) Tenemos que aceptar, interiorizar, convencernos de que todos somos hermanos, independientemente de nuestras diferencias raciales, socioeconómicas, políticas, religiosas etc.

2) Íntimamente ligado al punto 1: todos estamos en el mismo barco. Si el barco llega a puerto, todos llegamos; mas si se hunde…

3) Debemos estar claros de que nos encontramos en una intersección histórica: o nos ponemos las pilas y salimos de la pobreza y del subdesarrollo (lamentablemente, hoy día ya sólo nos queda Haití por alcanzar), o nos convertimos en el Macondo, perdiendo para siempre el tren del progreso.

4) Zapatero a tus zapatos: como nos decía el Doctor Lizano (ex presidente BCCR), es indispensable que cada uno de nosotros se dedique a lo suyo.

– Los empresarios a producir, a ser el dinamo de nuestra economía, a jugársela por y en Nicaragua.

– Los gobernantes, a gobernar, a crear el clima adecuado de paz y estabilidad que todos añoramos.

– Los políticos a hacer política (la política debe ser ejercida sólo por este sector; ningún otro debe caer en esto), a fortalecer sus estructuras y a crear los espacios adecuados para florecer. No puede haber democracia sin estructuras políticas fuertes y competentes.

– Los curas a cuidar de nuestra espiritualidad. Esto es, ya de por sí, lo suficientemente complicado.

– Los trabajadores a trabajar (simple y redundante, ¿verdad?)

– La banca a ser eficiente y a apoyar al sector productivo privado en sus esfuerzos de creación de ventajas competitivas. Dentro de esto, debe estar incluido la búsqueda de fuentes óptimas de capital para cada sector (con altas dosis de confianza y de creatividad, pero sin olvidar la sanidad de sus inversiones y su responsabilidad para con sus ahorrantes).

– La prensa a ser un ciudadano responsable, teniendo en mente en primer lugar, y por encima de todas las cosas, el bien común.

– La oposición a ser un elemento positivo más en el desarrollo de Nicaragua: oponerse cuando haya que oponerse, jalando la carreta junto al Gobierno, cuando Nicaragua así lo requiera.

– Los maestros a enseñar y los alumnos a aprender. Esta ecuación es la única que garantiza el éxito en Nicaragua en el Largo Plazo.

– Nuestros hermanos nicaragüenses en el exterior, a tener una presencia fuerte y decidida en nuestra tierra: estoy tan orgulloso de nuestra gente exitosa fuera de Nicaragua en todos los campos (financieros, empresariales, salud, deportes, etc. su Patria necesita de su talento, de su creatividad, de sus capitales, de sus conexiones, de su capacidad de trabajo, de su espíritu empresario, de sus visiones de mundo.

– Todos como buenos hermanos, a dejar atrás nuestras diferencias, a buscar la tolerancia, el respeto y la comprensión, podemos ser diferentes y aceptarnos nuestras diferencias.

5) Démosle oportunidad a la gente: al gobernante de turno, dejémoslo trabajar; si no nos gusta, damos un cambio de timón en las próximas elecciones. Esa es una de las bellezas de la democracia, no tenemos que aguantar nada que no nos guste, podemos decidir el futuro del país, nos podemos casar cada 5 años. Esto también es válido para todos los actores de nuestra sociedad (alcaldes, diputados, directores, etc.).

6) Y por último, dejemos atrás nuestro tradicional pesimismo, yoquepierdismo y fatalismo. Somos los mejores: nuestra gente es inteligente, trabajadora, creativa (aunque a veces pareciera que se nos olvida), y tenemos el paraíso de Mahoma (los mejores suelos, recursos incuantificables de toda índole (turísticos, energéticos, posicionales, pesqueros, etc.).

¿No creen, queridos hermanos nicaragüenses, que es hora de demostrarle a todo el mundo de lo que somos capaces?.

El autor es exportador de banano chinandegano  

Editorial
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