El valor de una medalla olímpica

Franklin Gavarrete C.

Una medalla olímpica no sólo significa un premio al esfuerzo supremo de un atleta, sino que conlleva una gama de efectos, independientes del sacrificio y perseverancia necesarios para obtenerla. La victoria olímpica da al país natal un aura de grandeza que se extiende hacia los otros valores nacionales, como si la proeza deportiva fuera una prueba de la bondad de su sistema político u económico.

En la antigua Unión Soviética los atletas olímpicos eran tan privilegiados como los astronautas. El sistema de obtener medallas deportivas, como una manera de lograr bienestar económico, está todavía vigente en al sistema cubano, que se esmera en darle a sus deportistas un apoyo casi profesional pagado por el Estado. La nación más poderosa del planeta, tuvo que recurrir a lo mejorcito de la organización de su béisbol profesional para poder quitarle la medalla de oro a los cubanos en el deporte que ambos países consideran el pasatiempo nacional. Ganar el oro en béisbol, fue tratado como un asunto de orgullo nacional, de David contra Goliat, de demostrar si la democracia y el capitalismo eran mejores que el marxismo y la economía centralizada, en lugar de presentarlo como una amistosa competencia que fomentara la armonía entre dos pueblos que comparten la afición de un deporte común. Hubo duelo nacional en Cuba por la pérdida de la medalla de oro en béisbol.

El entusiasmo que generan las victorias deportivas, llena de orgullo ¿Qué nicaragüense no saca pecho por las tres coronas de Alexis Argüello y por el juego perfecto de Denis Martínez? Por algo LA PRENSA sigue de cerca los logros de Marvin Bernad. Los narradores y comentaristas deportivos de origen latino en las Grandes Ligas, se refieren con frecuencia al país de origen de los jugadores hispanos, como una muestra del potencial y el orgullo de los países al sur del Río Bravo.

En Costa Rica, todo el país estuvo pendiente y desvelándose para ver en directo las hazañas de Claudia Poll. El recibimiento organizado por el gobierno, convocó a una gran multitud, en una hermosa manifestación de reconocimiento, orgullo y amor patrio, similar o mejor a las que han tenido los jugadores favoritos de fútbol. Esto puede servir para un mejor entendimiento entre nicas y ticos, quienes ahora pueden reconocer que las personas de origen nicaragüense residentes en Costa Rica, no sólo levantan las cosechas, cuidan las casas, ayudan en los menesteres del hogar, son un factor importante en la construcción y en otros menesteres, sino que también, invierten en el país y obtienen medallas olímpicas.

Aquí cabe preguntarse si las hermanas Poll, hubieran obtenido las mismas medallas si se han quedado en Nicaragua. Yo creo que sí, porque los ticos empezaron a apoyarlas hasta que ellas consiguieron sus primeros triunfos. Pero a las Poll les hubiera costado aún más sacrificio, porque los sandinistas quisieron seguir el modelo económico cubano, pero no copiaron su organización de apoyo y explotación política de los medallistas. No hicieron nada por los deportes, a menos que se consideren logros encarcelar a Carlos García, confiscar a Alexis y querer apropiarse del Bóer. Los gobiernos siguientes han seguido la inercia característica de muchos gobiernos latinos.

Quizás algún día los centroamericanos podamos competir juntos, uniendo esfuerzos y población donde extraer atletas, para participar con mayor éxito en la globalización de los deportes.

*El autor es ingeniero civil.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí