No participé de actividades políticas, ni firmando solicitudes para ningún partido, ni autenticando firmas, pues no pienso votar por ningún candidato. He llegado a esa determinación completamente decepcionado, tanto de los dirigentes, como de los dirigidos. El pueblo nicaragüense padece endémicamente de la enfermedad de Alzheimer, y se olvida rápidamente tanto de los hechos delictivos, como de las actitudes heroicas realizadas por ciudadanos dignos, en el curso de su existencia.
Cuando se presentan en un gobierno signos de corrupción política, mediante pactos y arreglos que sólo aprovechan a los contratantes, o delitos económicos que quedan impunes hay quienes protestan, ateniéndose a las consecuencias, o simplemente se abstienen de participar, renunciando o no aceptando cargos o prebendas dentro de un sistema de gobierno deshonesto. Quienes así actúan, sacrificando sus intereses materiales, al poco tiempo pasan al olvido y si la fortuna les es adversa, hasta terminan siendo mal vistos.
El alto cargo público, da notoriedad a quien lo ha conseguido, por cualquier medio que sea y queda revestido de preeminencia el que lo ocupa. Hay quienes han sufrido cárceles, destierros, atropellos e injusticias por mantener sus principios y en cambio hay advenedizos a la política que han logrado figurar y hasta son abanderados de cambios sociales. No hace mucho, una señora renunció a su puesto por dignidad y otro político conocido renunció a la vicepresidencia, perdiendo sueldo y paseos gratis, y a nadie le importa. El Partido Liberal Independiente que lo formaron quienes decidieron no participar en la dictadura, pudiendo hacerlo, no tuvieron ni la décima parte de los votos que recibieron los que formaron parte de ella. Y el FSLN todavía tiene partidarios.
JOSE ANTONIO TIJERINO ALTAMIRANO
Abogado