Los gobiernos estúpidos

Los que se consideran sandinistas alcanzan el 25 por ciento del censo, pero los danielistas son un puñado que tiende a reducirse en la medida en que se intensifica la crisis

Por qué Daniel Ortega no es sandinista

Una de las premisas del general Augusto C. Sandino fue no lucrarse de los cargos públicos, porque “la política es para servir, no para beneficiarse de ella”. El ejemplo del héroe no tiene nada que ver con los gobernantes actuales.

Atención al suscriptor