La oración y el diálogo diplomático sí funcionan

La unión del poder espiritual de la oración con la fuerza política y moral de la diplomacia, podría ciertamente producir grandes logros en beneficio de toda la sociedad nicaragüense, la que hoy está dolorosamente contrapuesta y polarizada en dos grandes bandos que parecen pero no deberían ser absolutamente irreconciliables.

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