Tres sermones

Jesús nunca habló del Reino de Dios definiendo sus características particulares o haciéndolo coincidir con un evento o un régimen, como lo hicieron algunos voceros de la Teología de la Liberación cuando predicaron que la Revolución Cubana y la Sandinista eran representaciones anticipadas de ese Reino.

Comunicarse, orar y convivir

La velocidad de la ciudad y hasta el uso del celular y redes sociales no nos permiten tener un rato libre para comunicarnos y escucharnos.

Ser samaritanos

El amor de Dios y el amor al prójimo son dos hojas de una puerta que solo pueden abrirse y cerrarse juntas. Ayudar a la persona herida y necesitada es el signo de que somos creyentes.

Instrumentos de paz

Nuestro mayor orgullo debería ser, como decía San Francisco de Asís, ser siempre “instrumentos de la paz”.

Vivir la cruz

Lo que sí significa es estar dispuesto a morir para seguir a Jesús. Esto se llama, morir a sí mismo. Es un llamado a la entrega absoluta.

Creo en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo

Hoy solemos decir que estamos construyendo un mundo sin Dios: Dios no tiene cabida en el mundo de la ciencia. Dios no tiene cabida en nuestras escuelas y universidades. Dios está ausente en las fábricas y en el campo.

Ven Espíritu Santo

Sin el Espíritu Santo, Dios queda lejos, Cristo pertenece al pasado, el Evangelio es letra muerta, la Iglesia una mera organización.

Ama más, habla menos

Quien ama confía y se fía. Quien ama siembra alegría, no lágrimas. Quien ama corrige, pero, a la vez acaricia. Quien ama hace libres a los demás.

El amor es el arte de vivir

El amor es la vida misma, por eso decía San Pablo en su carta a los Corintios: “Si no tengo amor, nada soy” (1Cor.13, 2).

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