Es difícil saber dónde estamos si no sabemos de dónde venimos. Por eso es tan importante la historia. Ella nos permite ubicarnos, comparar y entender mejor el presente.
Humberto Belli Pereira
Déficit educativo y la testosterona
En términos absolutos gastamos considerablemente menos que nuestros vecinos. Costa Rica, por ejemplo, paga a sus maestros de primaria 1,500 dólares mensuales. Nicaragua, menos de 250.
La medicina que no quieren beber los políticos
A veces los remedios baratos son más efectivos que los caros, tanto para el cuerpo humano como para el social. La gran paradoja es que, sabiéndolo, frecuentemente se priorizan los remedios más caros. Veamos el caso del desarrollo económico. Lograrlo requiere de una infraestructura adecuada —carreteras, energía, puertos, etcétera—. Pero costearla es caro. También requiere de un buen sistema judicial —tribunales independientes, jueces honestos y procesos eficientes—. Y su costo es mucho menor. Lo curioso es que muchos países se esfuerzan más en procurar los cuantiosos fondos que demanda la infraestructura, que en mejorar su justicia.
El arte político de la guatusa
“¿Será la mentira uno de nuestros pecados nacionales?” Pablo Antonio Cuadra (PAC), se hacía esta pregunta en su libro El Nicaragüense (1967). La guatusa, decía, ese símbolo obsceno del engaño, es uno de los gestos más típicos y preeminentes de nuestra cultura. “Somos guatuseros y nos llamamos unos a otros guatuseros para eludir llamarnos mentirosos”.
De Washington a Ortega
¿Cómo hubiese actuado Ortega si la providencia le hubiese puesto en los zapatos de George Washington? Cuando Estados Unidos declaró su independencia, el 4 de julio de 1776, nadie gozaba de un prestigio comparable. Su liderazgo durante la guerra de liberación, más su carisma y dotes personales, le habían convertido en leyenda viviente. En el Olimpo de la nueva república, nos dice el historiador Joseph Ellis, él brillaba por encima de los otros dioses menores. Su imagen aparecía por todas partes; en afiches, monedas, loza, retratos, etc.; era una especie de Zeus y Moisés, “el hombre que unía todos los corazones”.
Somocismo del siglo XXI
Con Daniel Ortega Nicaragua marcha hacia el “Somocismo del siglo XXI”. El “Socialismo del siglo XXI” que preconizó Hugo Chávez, quedará cada vez más como un referente sentimental vacío de contenido, al igual que los adornos de “Cristiano, socialista y solidario”. Los hechos, que son más elocuentes que las palabras, indican que Ortega, en contradicción con su retórica, va camino de restablecer un modelo político similar al que Nicaragua vivió durante la era somocista.
¿Por qué es tan nítida la carretera de Arnoldo?
¿Ha viajado usted alguna vez por la carretera que se desgaja de El Crucero hacia Los Chiles y San Rafael del Sur? Hacerlo, pero regresando a Managua por la carretera vieja que pasa por la cementera, es toda una lección en política criolla. Primero descubrirá que la primera tiene un revestimiento asfáltico impecable, cunetas costosas de concreto, bardas metálicas en curvas peligrosas, reflectores nocturnos, líneas de señalización y varios kilómetros de alumbrado público. La segunda le dará lástima: muchos baches y nada de cunetas de concreto, bardas de seguridad —a pesar de lo peligroso de sus curvas— ni líneas divisorias, reflectores o alumbrado público.
¿Y qué es la verdad?
Una de las lecturas de esta Semana Santa recién pasada contiene un interesante intercambio entre Pilatos y Cristo. En repuesta a la indagatoria sobre cuál era su misión Cristo respondió que era dar testimonio de la verdad. Pilatos, en una forma que podemos asumir despectiva, le preguntó entonces: “¿Y qué es la verdad?”, y sin esperar repuesta —pues para él no la había— dio la vuelta y siguió hablando con los judíos. El detalle, captado en el Evangelio de Juan, revela un dato muy importante de Pilatos: su relativismo. Al igual que muchos de sus contemporáneos de la antigua Roma, él creía absurdo hablar de la verdad como si existiese una sola, o como si pudiese tener valor universal, es decir, validez para todo el mundo y para todos los tiempos.