Humberto Belli Pereira

Somocismo del siglo XXI

Con Daniel Ortega Nicaragua marcha hacia el “Somocismo del siglo XXI”. El “Socialismo del siglo XXI” que preconizó Hugo Chávez, quedará cada vez más como un referente sentimental vacío de contenido, al igual que los adornos de “Cristiano, socialista y solidario”. Los hechos, que son más elocuentes que las palabras, indican que Ortega, en contradicción con su retórica, va camino de restablecer un modelo político similar al que Nicaragua vivió durante la era somocista.

En los años noventa el término “neo liberal” se usó para sugerir que los partidarios de la desregulación y las privatizaciones eran más de lo mismo; liberales. Objetivamente, en la “praxis”, Ortega esta implantando un modelo que tiene más de somocismo que de socialismo, aunque este último esté más cerca de su corazón. El Ortega de la práctica es un neosomocista.

Cabe advertir que el somocismo en sí no fue un modelo especialmente original sino que fue, con sus peculiaridades, expresión de las múltiples dictaduras que plagaron Latinoamérica durante el siglo pasado. Tampoco fue el somocismo igual durante sus 43 años; el de Somoza García (1936-1956) fue diferente en muchos aspectos del de los Somoza Debayle (1957-1979). Pero entre sus denominadores comunes hay algunos básicos que están siendo reproducidas por Ortega. Veamos:

Nepotismo: el poder está concentrado en la familia Ortega-Murillo, Daniel, Rosario, sus hijos Rafael, Juan Carlos y Daniel Edmundo. Continuismo: Ortega aspira a su tercer período presidencial y a la reelección indefinida. Enriquecimiento considerable: su patrimonio declarado en el 2002 era 218 mil dólares. Hoy se estima en muchos millones de dólares, solo las empresas de televisión en manos de su familia lo suman, sin contar las asociadas a Albanisa. Confusión estado-partido: la propaganda partidaria inunda las dependencias estatales y se nutre del erario nacional, mientras los empleados públicos son forzados a manifestarse a favor del Gobierno. Espacio para la iniciativa privada y la oposición: Ortega, al igual que los Somoza, procura tener relaciones armoniosas con el sector privado y permite una buena dosis de libertad de prensa y activismo opositor mediatizado. Somoza convirtió en zancudos a los conservadores con la complicidad de Chamorro y Agüero y Ortega al PLC con la de Alemán.

Existen empero, diferencias importantes; los Somoza tenían control total sobre el ejército. Ortega aspira obtenerlo pero aún no está allí. Bajo los Somoza el sistema judicial operó con bastante autonomía y profesionalismo; bajo Ortega se ha partidarizado y corrompido. Los Somoza adversaban el comunismo y eran modernizantes, aunque con serias incoherencias. Ortega admira a líderes comunista y prefiere los modelos totalitarios sobre las democracias occidentales.

¿Continuará con el neosomocismo del siglo XXI si Ortega se reelige? Posiblemente. Él es más pragmático que ideólogo; si no le queda más remedio que bailar como demócrata lo hace, dando salida a las frustraciones de su corazón con una retórica a veces incendiaria pero inconsecuente. Si las circunstancias le son propicias quizás trate de reformar la Constitución y establecer un sistema parecido al chino o vietnamita, que entronizará al FSLN y acabará con lo que queda de separación de poderes. En todo caso, lo más probable es que continúe su política de paz con el sector empresarial. Su experiencia de gobernante en los años ochenta le enseñó la importancia de respetar la estabilidad macroeconómica, la empresa privada, y los acuerdos con el FMI. Lo que no se vislumbra es el crecimiento del 6 al 7 por ciento anual que lograron los Somoza por más de dos décadas. En la mejor de las circunstancias, precios excepcionalmente altos de las materias primas y ayuda masiva venezolana, la economía bajo Ortega no ha podido crecer más allá del 4 por ciento, lo que implica que la pobreza, en el mejor de los escenarios, tampoco retrocederá en forma significativa y que estamos abocados a un neosomocismo con menor dinanismo económico.

También es previsible que su familia y allegados sobrepasarán la fortuna de los Somoza. Más difícil de predecir es el grado de represión que ejercerá. Este dependerá en gran parte de la oposición que enfrente y de otros imponderables. De lo que no cabe duda es que mientras dure el somocismo del siglo XXI no será mejor que el del siglo XX, y que sus líderes ya no serán socialistas sino sociolistos.

El autor es sociólogo y fue ministro de Educación 1990-1998.

COMENTARIOS

  1. Luis Ramon Sevilla Somoza
    Hace 15 años

    …… quien los únicos dueños como accionistas son las familias Sevilla Somoza y Somoza Portocarrero. Después te trasladaste a otro lote pinatado al lado. Tu no ve los errores tuyos, y te llenas la boca con comparando manzanas con limones. Que haces educando la gente?

  2. Luis Ramon Sevilla Somoza
    Hace 15 años

    Belli, como podes llenarte la boca comparando los Somoza’s con Daniel Ortega. Para comenzar, tú fuiste, o sos todavía un Sandinista. Tal vez sos uno de esos reciclados que dicen que ya no son. Quien te crea? Para comenzar tu eres un pinatero de primera, ya que fuiste unos de los primeros Sandinistas que compro una parcela que le pertenece al Ingenio Montelimar. Esta propiedad le pertenece a la sociedad anónima Azucarera Ingenio Montelimar, S.A.

  3. TODOSCONTRA ORTEGA!!!!!!!!!!!!!!!!TODOS
    Hace 15 años

    Senor Belli para mi ya no tiene sentido seguir comparando este gobierno al anterior .este gobierno es y ha sido el causante de todo el DESATRE EN HUNDIR A NICARAGUA, SEPARAR FAMILIAS , ROBAR AL QUE SI TRABAJO CON EL SUDOR DE SU FRENTE, TRAER LAS PEORES PESTES , POR FAVOR COMO ESTE CANCER NUNCA HEMOS TENIDO IGUAL Y PRONTO PASARA COMO LA PEOR PESADILLA QUE HAYAMOS TENIDO.POR FAVOR!!!!!!!!!!!!!!

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