Humberto Belli Pereira

La medicina que no quieren beber los políticos

A veces los remedios baratos son más efectivos que los caros, tanto para el cuerpo humano como para el social. La gran paradoja es que, sabiéndolo, frecuentemente se priorizan los remedios más caros. Veamos el caso del desarrollo económico. Lograrlo requiere de una infraestructura adecuada —carreteras, energía, puertos, etcétera—. Pero costearla es caro. También requiere de un buen sistema judicial —tribunales independientes, jueces honestos y procesos eficientes—. Y su costo es mucho menor. Lo curioso es que muchos países se esfuerzan más en procurar los cuantiosos fondos que demanda la infraestructura, que en mejorar su justicia.

Casi inexplicable, sobre todo cuando se advierte que la calidad del poder judicial es uno de los factores que, además de ser relativamente baratos, más inciden en el desarrollo. Un sistema judicial viciado e ineficiente destruye la confianza, frena las inversiones y hace muy difícil superar la pobreza. No es casualidad que los países más pobres tengan pésimos sistemas judiciales y los más ricos tengan los mejores.

Precisamente por eso el Foro Económico Mundial ubica la institucionalidad, dentro de la que destaca el poder judicial, como el primero de los doce pilares que determinan la competitividad de las naciones. Lo preocupante es que en su último reporte la justicia nicaragüense ocupó en 2010 el puesto 132 entre 139 países. Es decir, solo fue superada por algunos estados fallidos africanos. Mientras esto no cambie, ninguna política —hambre cero o láminas de zinc— hará posible el crecimiento mínimo que se necesita para mejorar significativamente el nivel de vida de la población.

La postración actual del poder judicial no se debe a la falta de recursos. Aunque la buena remuneración de los jueces y el apoyo logístico a la operatividad de los juzgados es importante y requiere de fondos, estos no son tan cuantiosos como los que requieren las obras de infraestructura. El problema se debe a que la clase política, en general, prefiere tener magistrados y jueces subordinados a sus intereses políticos, aunque esto dañe al país. Fue una decisión de los políticos, lo que arruinó la justicia, partidizándola —el pacto Ortega-Alemán— y será una decisión política la que reestablezca su independencia.

Pero dada la resistencia de la clase política a curar la nación con medicinas que afectan sus beneficios, solo una fuerte presión ciudadana, combinada con otras circunstancias, podría cambiar el escenario judicial. Como decía en un artículo reciente, una de estas circunstancias pueden ser imponderables, como las revueltas que están cambiando el mundo árabe. Pero para aprovecharlas la ciudadanía debe tener objetivos claros y determinación.

Un objetivo central debe ser que el poder judicial no esté sometido a ningún grupo —político, económico, social o ideológico— sino que sea celosamente imparcial. Para estos efectos podría crearse un grupo de unos treinta electores, integrados por miembros de los gremios empresariales, sindicatos, iglesias, representantes de la barra de abogados, rectores universitarios, entre otros. Ellos elegirían a los siete o nueve (más que eso es exageración) magistrados de la Corte Suprema de Justicia y, ¿porqué no? a los magistrados de un nuevo Consejo Supremo Electoral integrado por no más de tres. Los seleccionados tendrían que ser personas con trayectoria inobjetable y sus cargos serían vitalicios. De esta forma no estarían sujetos a los vaivenes del poder ni dependerían de las simpatías de caudillos, políticos o partidos.

Otro objetivo importante sería darle mucha relevancia y respaldo a los sistemas de arbitraje; permitir que los ciudadanos diriman sus disputas jurídicas a través de árbitros privados, cuyos fallos tendrían los mismos efectos que el de los tribunales ordinarios y no podrían revertir a estos. Finalmente, habría que dignificar la carrera judicial con remuneraciones adecuadas y un correspondiente código de ética y vestuario —es chocante ver jueces en camiseta y gorra de beisbol—.

Reformas que logren estos objetivos mejorarían mucho nuestra justicia y en consecuencia nuestra competitividad y paz social; serían como una bocanada de aire fresco en una sociedad enrarecida por la corrupción y el partidismo. Pero requerirán del concurso de hombres y mujeres dispuestos a movilizarse e incomodar sus vidas, porque están convencidos de que un futuro mejor solo es posible si se rescata al poder judicial del lodo politiquero en que lo han sumido.

El autor es sociólogo y fue ministro de educación 1990-1998.

Columna del día Opinión Humberto Belli Pereira archivo

COMENTARIOS

  1. roberto
    Hace 15 años

    trabajar a conciencia por ella. Excelente articulo.

  2. rupert
    Hace 15 años

    La medicina amarga es Votar por Aleman, de otra forma no salimos de esta. Gadea esta lleno de chingastes que no garantizan nada de nada.

  3. mi opinion vale
    Hace 15 años

    Sos un iluminado, que grandioso, que clase de pensamiento, por eso privatizamos la enseñanza con la autonomia escolar que no fue mas que corromper y hacer desigual la educacion de nuestros niñ@s. Pero esa es otra historia, sobre el tema tiene razon, no de la forma radical como lo expresa de marchas como en arabia, si no en generar cambios en la actitud de las personas, generar cambios en la forma de pensar y actuar, y por supuesto la etica

  4. el tigre
    Hace 15 años

    Totalmente de acuerdo con lo expresado por el autor. ojala algun dia se aprenda a hacer lo correcto para los nicaraguenses en todo el sentido de la palabra.

  5. roberto torrez
    Hace 15 años

    Muy interesante el comentario y reflexión del Sr. Belli, mas aun seria que logro mejorar dentro del gobierno que fue parte en los noventa, donde la educación publica era casi privada pero no por la exelencia sino por lo cara y mediocre por no descriminarla más.´Por eso no logro entender cuando estan dentro del gobierno no hacen ni dicen nada solo despues de que ellos mismos destrulleron, abolerion, robaron, etc. las arcar del estado surgen como los grandes pensadores y que ellos podeen la so

  6. Denzo
    Hace 15 años

    Sabe una cosa MrBelli?,todos sus senalamientos estan en lo correcto;pero las soluciones estan en la cola de un venado o en las tapas de un cocodrilo,je,je,je,el caso de Nicaragua ya no es de politicos;es de una mafia que nada tiene que ver con la politica;una mafia que esta apoderada del pais,donde el voto no tiene ningun valor,ya que estos mafiosos lo controlan,o sea que por las buenas no creo que venga ese cambio que usted dice;vamos a necesitar mucho mas que buenos consejos para conseguirlos

  7. roberto
    Hace 15 años

    Interesante ponencia pero que basadas en hechos verdaderos que son los que tienen atenazada el desarrollo del pais. Y es que cuando el pais esta colocado en el el puesto numero 132 del escalafon de 139 en cuanto a la administracion de la justicia en el pais, realmente es poco lo que se puede hacer porque el pais progrese en materia judicial y de derecho. Pero, yo al igual que el articulista pienso, que de alguna forma podemos llegar a esa meta que el articulista propone y la cuestion es querer y

  8. MIENTRAS JUAN PEREZ SIGA DURMIENDO
    Hace 15 años

    Si ese grupo de 30 electores va a estar integrado por gente como la del Cosep, o el Cardenal y los curas que le hacen corte, o el rector de la Universidad Agrícola, o por perlas de igual categoría de los sindicatos sandinistas o del gremio de abogados, sería mejor que quedáramos como estamos. La situación no va a cambiar mientras Juan Pérez no entienda que él es condueño de Nicaragua y es él quien tiene que dicidir a quien nombra para manejar el país.

  9. Charles O.
    Hace 15 años

    Tiene toda la razon el Sr. Belli, cuando dice «Un sistema judicial viciado e ineficiente destruye la confianza, frena las inversiones y hace muy difícil superar la pobreza». Muchos hemos perdido inversiones por este mismo sistema judicial, donde los fiscales mas el departamental, mas jueces, mas policias, son todos parte de la cadena de la corupcion. Aunque no sea buen momento para vender ciertas cosas, estamos retirando todas nuestras inversiones porque no se hacen negocios en estas condicione

  10. José Miguel
    Hace 15 años

    Colegio o Barra de abogados que tenga en su seno juristas de prestigio, con trayectoria, capacidad y al menos con cinco años de legislar continuamente en los tribunales de justicia del país. Rectores de la facultad de derecho de las universidades que se ajusten a los parámetros definidos y sean miembros de la barra o colegio de abogados. Proponer ternas para jueces y magistrados, los mejores miembros de sus organizaciones para que sean nombrados por el poder legislativo vitaliciamente.

  11. LA POSTRACION DE LOS MISERABLES
    Hace 15 años

    Los políticos no hacen más que aprovecharse de la postración de los nicas, que históricamente siempre han estado esperando que un mesías venga a sacarlos del hoyo. La culpa la tienen los que dejan hacer a la mafia política, los que se afilian a un partido para que les regalen una camiseta, los que no mueven un dedo ni para reclamar, los que venden su voto por una lámina de zinc o una gallina o por rezar en una rotonda. La miseria no es razón para venderse.

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