Ser opositores es el delito

No solo son fichas de negociación. También son mensajes. La última ola represiva del régimen busca decir que está dispuesto a cruzar cualquier línea para mantener el poder.

Si de Ortega depende, ya no volveremos a tener elecciones

No se trata siquiera solo de democracia o libertad, sino de la extinción de la sociedad que hasta hace algunos años conocíamos, y que, aún con todos sus defectos, es mil veces mejor que un estado donde pensar distinto es un delito que se cobra con la cárcel, el exilio, o peor aún, la muerte.

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