Ayer se celebró el Día Internacional de los Derechos Humanos y la ocasión es oportuna para preguntarse: ¿Cuál es la situación de los derechos humanos en Nicaragua? El gobierno de Daniel Ortega, ¿le hace honor a su obligación primordial de respetar los derechos humanos o, por el contrario, incumple y deshonra ese compromiso sagrado?
editorial
Vergüenza para la nación
De todas maneras, este escandaloso episodio de las filtraciones de WikiLeaks comprueba que los diplomáticos extranjeros acreditados en Nicaragua están completamente claros de lo que sucede en el país, de cuáles son los objetivos de Daniel Ortega y qué procedimientos utiliza para alcanzarlos. Y saben lo que le espera a esta infortunada nación si Ortega logra consumar sus propósitos de volver a reelegirse y de perpetuarse en el poder.
Haití y el suicidio colectivo
Haití es habitualmente un punto de referencia para Nicaragua. Esto se debe a que Haití demuestra que hay otro país en América Latina, cuya situación es peor que la de Nicaragua, como por ejemplo en los índices de pobreza, subdesarrollo humano y atraso político.
Sin libertad de prensa no hay elecciones libres
En mayo del año pasado, los relatores para la libertad de expresión de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización para la Seguridad y la Cooperación, de Europa, y la Comisión Africana de Derechos Humanos, emitieron una declaración conjunta sobre medios de comunicación y elecciones.
Cuando la fuerza somete al derecho
Los juristas acostumbran decir que en derecho no basta tener la razón, que también hay que saber demostrarla pero sobre todo lograr que la reconozcan. Dicho de otra manera: de nada sirve tener la razón y demostrarlo, aunque sea de la manera más convincente, si la corte, el tribunal o el juez que resuelve y dicta sentencia no la reconoce. Esto es lo que les ocurre a los juristas independientes y la oposición parlamentaria, que han demostrado con abundantes y sólidos argumentos que jurídicamente no puede estar vigente la disposición transitoria que se estableció en el segundo párrafo del artículo 201 de la Constitución de 1987. Pero no hay tribunal que les reconozca la razón.
La necesaria revolución de la honradez
Con el surgimiento de don Fabio Gadea Mantilla como candidato presidencial de consenso de la oposición, o de una gran alianza electoral democrática parecida a la UNO que se organizó en 1989 y derrotó contundentemente a la dictadura de Daniel Ortega en las elecciones del 25 de febrero de 1990, se ha vuelto a plantear la imperiosa necesidad de realizar en Nicaragua una revolución de la honradez.
La pelota en la cancha de Chávez
Venezuela ha restablecido las relaciones con Colombia —las cuales fueron rotas el 22 de julio pasado por disposición del presidente Hugo Chávez—, tres días después de la toma de posesión del nuevo Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien sustituyó a Álvaro Uribe, el gobernante más popular de su país en los últimos 50 años.
La asunción de Santos
El nuevo Presidente colombiano de derecha democrática, Juan Manuel Santos, toma posesión hoy en medio de un gran operativo de seguridad en el que participan 37 mil militares y policías.La precaución no es para menos, pues a pesar de que las narcoterroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han sido golpeadas y están debilitadas como nunca antes en su historia de 46 años, no se puede desestimar la posibilidad de que intenten alguna acción criminal, desesperada y suicida.
Hay que conocer al adversario
Teóricamente, si se aplicara la ley y se respetara la Constitución Política de Nicaragua sería factible resolver la crisis, evitar que el país caiga en las garras de una nueva dictadura, fortalecer la democracia, ampliar las libertades públicas e individuales e impulsar el crecimiento económico y el desarrollo social que tanto necesita la población nicaragüense.
El totalitarismo vengativo
LA PRENSA y demás medios independientes de comunicación han informado ampliamente sobre la represión del régimen orteguista contra el señor Alberto Boschi, el misionero católico de origen italiano que se nacionalizó nicaragüense, formó aquí una familia honorable y ha realizado una encomiable labor social en beneficio de gente humilde de Ciudad Sandino, el municipio de su residencia.