La Conferencia Episcopal de la Iglesia católica de Venezuela le reclamó al presidente venezolano, coronel Hugo Chávez, por la gran cantidad de alimentos que se han podrido y de medicamentos que se han vencido, por ineptitud y negligencia gubernamental, mientras aumenta la cantidad de gente que sufre hambre y enfermedades en ese país suramericano que por su inmensa riqueza petrolera no debería sufrir problemas sociales de semejante magnitud.
editorial
El antiorteguismo no es suficiente
Realmente, el antiorteguismo es en la actualidad el eje fundamental de la estrategia opositora. Las alianzas parlamentarias de la oposición, la unidad opositora extraparlamentaria, las expectativas de primarias interpartidarias, la defensa de la Constitución y de la institucionalidad democrática y la lucha por conservar el Estado de Derecho, todas ellas se hacen o se plantean en función del antiorteguismo.
Las primarias, difíciles pero necesarias
Las votaciones primarias para escoger los candidatos que se postulan en las elecciones de gobernantes y representantes, constituyen un excelente mecanismo democrático de participación ciudadana. Pero además de su valor per se, al garantizar que los candidatos en las elecciones nacionales sean escogidos por el voto previo de los mismos ciudadanos, las primarias tienen otras virtudes adicionales de gran importancia.
Las ventajas de la libertad y la democracia
Aunque sólo fuera por sus grandes logros políticos, ya era suficientemente importante el cambio de la dictadura a la democracia, en 1990, como resultado de la victoria electoral de doña Violeta Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO). El gobierno democrático de doña Violeta puso fin a la guerra civil y restableció la paz; garantizó la libertad de expresión y de prensa; los partidos políticos pudieron organizarse libremente y tener confianza en las autoridades del Poder Electoral; las organizaciones de la sociedad civil florecieron en todos los ámbitos del país y la vida social; los ciudadanos tuvieron libertad de manifestarse en las calles sin temor a la represión policial y de la tenebrosa Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE); después de las crueles dictaduras somocista y sandinista, todos los nicaragüenses pudimos vivir en libertad y mirar hacia el futuro con confianza y optimismo.
Editorial: bajando la guardia ante el crimen organizado
Censura hasta de cooperación internacional
La censura a medios de información independientes, como LA PRENSA y El Nuevo Diario —a cuyos periodistas con frecuencia se les prohíbe o se les impide el acceso a los actos oficiales y a las sedes de las instituciones de gobierno—, constituye una flagrante violación a la Constitución Política de la República y a la Ley de Acceso a la Información Pública, que está vigente desde junio de 2007 y de la cual sus promotores y legisladores se enorgullecen de que es la mejor de Centroamérica. Pero sólo en el papel.
De muchos, uno
El jueves de esta semana, 25 de febrero, se cumplirán 20 años del triunfo electoral de la Unión Nacional Opositora (UNO) y doña Violeta Barrios de Chamorro, quien pasó a la historia como la primera Presidenta de Nicaragua y en Centroamérica.
La verdadera frontera con Nicaragua
El diario La Nación de Costa Rica, publica en su edición de este viernes un editorial en el que plasma las diferencias abismales entre un verdadero estado derecho que se practica en el vecino país, y la mentalidad autoritaria de los gobernantes de Nicaragua, que aspiran a silenciar verdades incómodas.
Dos carreteras
En el departamento de Managua hay dos carreteras paralelas que reflejan la cultura política nicaragüense. Ambas arrancan del poblado El Crucero, con una separación inicial menor a los trescientos metros, y se desgajan rumbo al mar serpenteando entre abismos, cafetales y matorrales. Convergen en la ciudad de San Rafael del Sur, antesala de balnearios importantes del Pacífico.
Ante las nuevas amenazas de Ortega
Daniel Ortega ha vuelto a amenazar al Diario LA PRENSA, ahora porque nos hemos opuesto aunque infructuosamente a que se aumenten los impuestos al pueblo. Por eso, Ortega acusó el jueves de la semana pasada a LA PRENSA de promover “una política terrorista”, una acusación temeraria que si Daniel Ortega tuviera un mínimo sentido de responsabilidad y de respeto al cargo público que desempeña, debería de abstenerse de hacerla y en todo caso tendría que probarla públicamente.