¡Hay por quién votar!

A diferencia de 1974, y esa no es la única diferencia entre las dictaduras de Ortega y Somoza, ahora sí habría por quién votar, ¡si es que hay elecciones!

Si demandábamos un líder, ya lo tenemos

Creo que esa actitud serena y digna, más la repulsa mundial que no se hizo esperar, los hizo desistir de sus intenciones de conducirla a las ergástulas del Chipote.

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