Cultivando mares de esperanza

Canto planetario es la voz que gime desde el corazón de la Tierra… el deseo ardiente de un mundo más humano, más consciente donde exista la hermandad, solidaridad y comunión sobre la faz de la tierra. No podemos ser humanos, sin antes ser hermanos.

Crueldad con la sororidad

Los conventos y órdenes religiosas se extendieron por todo el mundo cristiano y constituyen hasta hoy uno de los pilares de la Iglesia católica; dedicadas sobre todo, como se ha dicho antes, a practicar la caridad cristiana y la solidaridad humana.

¿Qué sería la vida sin amor?

Me alegra ver que el amor siempre está de moda, porque… ¿Qué sería la vida sin amor? ¿Qué sería la vida sin sueños? Y, sobre todo, ¿qué sería la vida sin alguien que nos hiciese soñar con el amor? Nadie daba importancia al cine o la literatura hasta que llegó la pandemia…

No temas

El temor rompe con la esperanza; la fe da seguridad; por eso dice el Salmista: “El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré? El Señor es el amparo de mi vida ¿quién me hará temblar? (Sal .27,1).

Cristianos auténticos

Mejor es padecer haciendo el bien que padecer haciendo el mal. Tanto el actuar bien como el actuar mal lleva un padecer. Sin embargo, el bien actuar conlleva la solidez humana mientras que el mal actuar conlleva la miseria humana.

Renovados en Cristo Resucitado

Si queremos tener la sensación de ser escuchadas y respondidas en la oración, no usemos otro idioma que el que Dios habla: el del amor.

Fiel en la luz y en la oscuridad

El dolor y la salud, los fracasos y la victoria, el llanto y la risa, son experiencias que vivimos todos los seres humanos. Es por eso que ¡ojalá! afrontemos en nuestra vida, nuestro Domingo de Ramos y todos los otros, en permanente fidelidad como lo hizo Jesús.

Eurídice y el fin de Orfeo

Los dioses castigaron a las asesinas convirtiéndolas en árboles y la sombra o alma de Orfeo se juntó con la de su amada esposa en la vida del más allá, donde felices se encuentran hasta ahora.

Educar en el amor y el perdón

Jesús nos llama a ser sensatos y empezar a convivir no en la cultura del ojo por ojo que nos ha demostrado dañarnos el corazón profundamente, sino introducirnos de lleno en la sabiduría del amor.

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