Doña Violeta: su luz brilla más en la noche oscura

No tengo duda que, desde la perspectiva de la historia, y posiblemente desde lo alto, sea juzgada como el mejor presidente que ha tenido el país. Fue un regalo de Dios. Y si su legado ha sido pisoteado por los demonios del autoritarismo, el mayor tributo que le podemos rendir es luchar porque Nicaragua vuelva a ser la república por la que ella soñó y entrego sus mejores años.

Doña Violeta y la lógica de las madres

La expresidenta, símbolo de la paz y la reconciliación en Nicaragua, muere en el exilio. Su ejemplo resplandece para las futuras generaciones, en contraste con el modelo totalitario que los Ortega Murillo quieren imponer.

La muerte de doña Violeta y una coincidencia providencial

“El 14 de junio podría convertirse en un día para honrar la democracia en Nicaragua, para recordar que sí han existido líderes que gobernaron con principios. Más que una simple coincidencia, puede verse como un eco de la historia, una fecha que une a quienes supieron liderar con el corazón puesto en el bien común”.

Los programas de gobierno deben librarse del síndrome del búho

El problema de fondo, que hace que el síndrome del búho plague tantos planes de gobierno, es el desconocimiento de los temas. Proponen combatir la pobreza, mejorar la educación, atraer las inversiones, etc., pero como no saben cómo hacerlo se quedan con expresiones bonitas, líricas, pero vacías.

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