Vidaluz Meneses o la palabra que arde

Bibliotecóloga, ensayista, activista cultural y social, Meneses entra por la puerta grande del llamado Coro de voces femeninas de la poesía de mujeres nicaragüenses, suscritas en los años setenta, con Michéle Najlis, Rosario Murillo, Gioconda Belli con su erotismo, sumándose las poetas pioneras, María Teresa Sánchez y Mariana Sansón, entre otras

Fragmentos

No veo más que espaldas
Y almohadas
Las caras en mi memoria
se distorsionan lentamente
El pirata el androide y yo
No sabemos qué hacer
Los caramelos se tornan negros
Y saben amargos
El tinto no tiene sabor.

Los abrazos rotos

“Roma città aperta” (1945), de Rossellini, dio inicio al quincuagenio dorado del cine europeo. Durante ese período de auge, las películas europeas compitieron con Hollywood, en plano de igualdad, en los mercados internacionales. Pero los forjadores de ese cine (DeSica, Visconti, Fellini, Bergman, Buñuel, Truffaut, Godard, Herzog, Fassbinder…) no tuvieron relevo.

El niño genio

Si el piano es el instrumento romántico por excelencia se debe en gran parte a la aportación de Frédéric Chopin: en el extremo opuesto del pianismo orquestal de su contemporáneo Liszt —representante de la faceta más extrovertida y apasionada, casi exhibicionista, del Romanticismo— el compositor polaco exploró un estilo intrínsecamente poético, de un lirismo tan refinado como sutil, que aún no ha sido igualado.

El bicentenario de Chopin

Hace doscientos años nació Federico Chopin, su advenimiento se produjo el 22 de febrero de 1810. Acompaña al rancio cumpleaños la puesta en las salas, de los más ocultos detalles del teclado bi-color para vestir de placidez el ingreso al mundo de un genio. Quién, al nacer iba a dar con la certeza de esa pulcra e irrebatible realidad. Niño prodigio primero, pero con la sabiduría paternal de no manifestárselo para evitar las arrogancias prematuras, que nunca aparecieron en el resto de sus días. Sus estudiosos están situando el acontecimiento en la óptica del éxtasis festivo cuando se recibe a una criatura de la tierra.

Índico

Trágame

Abre la boca y bébeme

Succióname
Aspírame
Chúpame
Déjame leve entrar
suave como pez lucio

Salvador Cardenal, obra fresca y versátil

Salvador Cardenal está inmóvil. Ha cerrado los ojos en un acto que estaba previsto. Ya sus manos no podrán pintar a los ángeles sobre el paisaje de las nubes, silbar al lado de los pájaros, ni su péndola escribir los versos inéditos cuya modestia supo esconder. Ha reconocido que cuando la muerte ocurre, emerge el laurel conclusivo del alma en el finamiento de la carne.

Salvador Cardenal: Pintor de Ángeles

«Comencé a pintar desde niño y me cautivó tanto la vida que brotaba del papel, que empecé a sentirme acompañado cuando estaba solo si me encontraba dibujando. La magia increíble que me producían el color y el dibujo al tomar formas y vida me revelaron que pintar era algo mío y para toda la vida”, escribió una vez.

Mario Martz D´León

LOS FALSOS SECRETOS DE LA MUERTE (pequeñas simulaciones) A Joel Flores La muerte: una niña perdida en Madrid es ingenua, tierna y melancólica. No sabe perdonar, pero dice estar enamorada del chico que simula morir en las cursivas líneas de este poema. No comprendo el porqué del empeño de los hombres malos, piensa y casi […]