Año 2010

Vidaluz Meneses Te entrego este año, Señor en el que te llevaste a mi hermano (menor que yo y dejé a mi pareja de larga convivencia porque Vos me creaste para la libertad. Te entrego este año porque no supe qué hacer con él. Formada para la felicidad y la suprema armonía y no para […]

Los sonetos de Darío

Ricardo Llopesa, el crítico e investigador dariano, habla de su nuevo libro, Sonetos completos, de Rubén Darío, una obra que le ha llevado años realizar y que esta vez será publicada en España por la editorial Visor

Angustia y drama

Disertaciones sobre el poema Peregrinaciones, de Rubén Darío y su dicotomía existencial

Darío vigente y grande

De niña María Esthela Calderón encontró la magia de la poesía de la pluma de Rubén Darío, poeta al que reconoció de inmediato como su maestro; hoy conduce los Simposios Internacionales dedicados en su nombre y comenta la importancia de los mismos.

Entre la selva Lacandona

Se autorretrata “devoto de la Diosa Naturaleza, e hijo espiritual de Rubén Darío”, al que conoció leyendo los versos libres de Canto de Vida y Esperanza

Los simposios en breve

Cada año desde el 2003 en la Ciudad Universitaria Santiago de los Caballeros, de León, en Nicaragua, como una iniciativa de María Manuela Sacasa de Prego, presidenta del Instituto Cultural Rubén Darío y respaldados desde el inicio por la Asociación Amigos del Teatro José de la Cruz Mena, la UNAN- León y la Alcaldía Municipal se desarrollan los Simposios Internacionales dedicados a nuestro Poeta Universal Rubén Darío, como una forma de rendir tributo a quien nos sigue dando gloria, haciéndole dicho tributo desde la cuna de la poesía de nuestro país, su León querido, a quien siente en su poema

Los Moridores

“El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo”

Agenda del desempleado: De la ciudad y el hombre

La imagen surrealista del comienzo se continuará a través de todas las páginas de este texto alucinante, en donde el sueño de la razón crea monstruos. El protagonista está acostado, y esta placidez, o más bien terror, de no estar ni dormido ni despierto, vivir en el limbo, le provoca sueño, origen de todas sus pesadillas que son comunicadas al lector o lectora en un lenguaje que hace añicos la imagen, hace añicos la palabra: “Voy corriendo entre nebuloso y aburrido por un camino desolado, pensando que la gente me ve”, ese correr no termina. En ese viaje todo sufrirá una metamorfosis kafkiana: la ciudad y el hombre y la mujer que la habitan. La ciudad ocupa un lugar importante en este relato, la ciudad es el teatro, el escenario de ese absurdo que ocurre a cada instante.

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