Vidaluz Meneses
Te entrego este año, Señor
en el que te llevaste a mi hermano
(menor que yo y dejé a mi pareja
de larga convivencia
porque Vos me creaste para la libertad.
Te entrego este año porque no supe qué hacer con él.
Formada para la felicidad y la suprema armonía
y no para el lúgubre tono oscuro
de ensombrecido cielo que me niego a mirar.
Termino este ciclo y comienzo otro
con la partida de un joven
que no supo ver la belleza de los pájaros
en un apacible jardín
sino sus cadáveres estrellados contra ciegas ventanas.
Te entrego este año, Señor,
hoja arrancada del árbol de la vida
del que aún soy raíz aferrada al canto,
a la palabra, al Verbo que nos precedió.
Enero 2011
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