La acusación de la Policía orteguista a Félix Maradiaga, de que es cabecilla de una red o banda de criminales comunes y terroristas, ha roto todas las marcas de la torpeza oficialista.
La acusación de la Policía orteguista a Félix Maradiaga, de que es cabecilla de una red o banda de criminales comunes y terroristas, ha roto todas las marcas de la torpeza oficialista.
La situación de Nicaragua no es un problema diplomático, ni se resuelve con paños tibios de la comunidad internacional y menos de la OEA, cuyo secretario general, Luis Almagro, ha estado jugando una política que favorece a la dictadura de Ortega y Murillo
Los embajadores extranjeros en Managua conocen muy bien la situación porque observan de cerca los acontecimientos; son testigos de la despiadada represión del régimen orteguista contra estudiantes pacíficos y desarmados
La dictadura de Ortega y Murillo sigue reprimiendo sin piedad, sobre todo a la heroica población de Masaya que ha vuelto a demostrar su gran capacidad de sacrificio en la lucha por la libertad y la democracia, sin desanimarse
En realidad, el cardenal Miguel Obando y Bravo tuvo además de la función religiosa una destacada trayectoria política no partidista, como mediador en graves conflictos durante las dictaduras somocista y sandinista
¿Cuántas vidas más deben ser sacrificadas para que la OEA ayude realmente al pueblo de Nicaragua, que está en pie de lucha por la restauración de la democracia?
Toda la sociedad decente de Nicaragua está indignada por la salvaje represión de Ortega, quien además se burla de la comunidad internacional
El acuerdo para la democratización de Nicaragua que se podría conseguir en el Diálogo Nacional es la única opción para resolver constitucionalmente la crisis política
La sangre de los caídos y el dolor de las madres nicaragüenses de abril y mayo claman por justicia, libertad y democracia.
Los escuadrones de la muerte de la actualidad cuentan también con el apoyo técnico de individuos sin escrúpulos que actúan en los medios de comunicación y las redes sociales oficialistas