Una mala consejera, Nicaragua

Comisión de la Verdad

Es obvio que a la llamada Comisión Porras, creada por el régimen para avalar su mentirosa versión de los sucesos de abril y los meses siguientes del año pasado, la comunidad internacional no le reconoce ninguna seriedad, confianza ni credibilidad

Una mala consejera, Nicaragua

Despartidarizar el poder electoral

Los funcionarios del poder electoral tienen que ser personas ejemplares y actuar con honestidad y transparencia, para lo cual se les debe buscar fuera de los partidos políticos y sus entornos

Una mala consejera, Nicaragua

La llaga moral de la dictadura

En realidad, la horrorosa violación masiva de los derechos humanos es la llaga moral del régimen orteguista, del mismo modo que las sanciones internacionales son su punto más vulnerable

Una mala consejera, Nicaragua

El BCIE y los derechos humanos

El BCIE tiene definiciones de prácticas prohibidas y un mecanismo para recibir denuncias. Pero carece de condicionalidades sobre respeto a los derechos humanos y gobernabilidad democrática

Una mala consejera, Nicaragua

“Infiernillos” nunca más

La sociedad y la clase política democrática de Nicaragua deberían comprometerse solemnemente, a que después que termine esta dictadura nunca más habrá cárceles de castigo como “el infiernillo”

Una mala consejera, Nicaragua

Sanciones y mala puntería

Es evidente que para Ortega las sanciones externas significan lo mismo que significaron los tranques y las barricadas en el período de abril a julio del año pasado

Una mala consejera, Nicaragua

Negociar o no negociar

Finalmente, la UNAB llamó a la ciudadanía y la diáspora nicaragüense a “elevar sus niveles de organización, movilización y resistencia pacífica”

Una mala consejera, Nicaragua

Sanciones vs. sanciones

Dicen los analistas de la política estadounidense sobre Nicaragua que el próximo mes de junio podría ser crucial para la situación del régimen de Ortega

Una mala consejera, Nicaragua

Ataque cibernético contra la libertad

Los ataques cibernéticos son de origen y naturaleza criminal común, pero las dictaduras los utilizan para atacar a medios independientes y críticos e impedir el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa