Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
¡Qué bárbaros! Hay quienes piensan que, mal que bien, hubo elecciones en Nicaragua.
Con suficientes elementos de juicio sin inclinarme más que al derecho de los nicaragüenses, sin excepción, afirmo que la gestión del gobierno que dice ser cristiano, solidario y socialista ha fracasado en materia de respeto a los derechos constitucionales, laborales, humanos y sindicales de la clase trabajadora nicaragüense en especial de los trabajadores públicos del Estado.
Querida Nicaragua: Fue Maquiavelo quien aseveró que una calumnia repetida cienes de veces se convierte en verdad, y ese es el estilo que usaron siempre los regímenes totalitarios, tanto comunistas como fascistoides.
Nadie ignoraba las condiciones adversas en que fuimos obligados a asistir a estas elecciones, las que por donde se miraran presagiaban lo que al final sucedió. El megafraude electoral más burdo de nuestra historia, fraude que para desgracia nuestra y desprestigio de ellos tuvo la colaboración de partidos como el Apre, ALN y hasta pudiésemos decir que del mismo PLC. El que contribuyó con la soberbia de Arnoldo Alemán, al no aceptar que sus errores estaban muy frescos en la memoria del pueblo para ser perdonados y a su vez premiado con una nueva elección. Sería interesante saber qué piensa el líder del PLC después de ver cómo pasaron de tener el poder político y una representación parlamentaria de 54 diputados en el 96, a escasos dos diputados en la actualidad.
He querido titular este escrito con los versos profundos de Antonio Machado, pues creo que ellos nos indican, también para la historia, que los caminos se hacen caminando, y que el futuro se construye con las acciones del presente. En algún sentido las elecciones del pasado 6 de noviembre nos inducen a la reflexión, sobre todo después de escuchar los primeros resultados dados por el Consejo Supremo Electoral, a la medianoche del seis y en las primeras horas de la mañana del día 7, en el que me dispongo a escribir mi artículo dominical para LA PRENSA.
Si las elecciones municipales del 2008 fueron el fraude mejor documentado de la historia, las elecciones generales del 2011 pasarán a ser las mejor descritas: falta de transparencia, falta de ecuanimidad, falta de imparcialidad, doble rasero, partidarización y un largo etcétera. Sin embargo, una vez que la descripción está completa, todavía hay algunos que se preocupan por «encontrar la prueba» del fraude.
El doctor Vicente Maltez Montiel, médico, especialista y profesor de medicina interna, y sobre todo un buen amigo personal y amable lector de esta columna, me escribió una carta que por su interés transcribo íntegramente.
Daniel Ortega fue candidato. Ortega fue el juez electoral. Ortega fue su observador electoral. El colmo… Ortega fue su propia oposición. Si viéndolo bien, lo raro no es que se haya atribuido el 62 por ciento de los votos, sino que en su humildad no se haya dado el 100 por ciento de los votos como en el 2002 lo hizo Saddam Hussein.
El informe de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, sin duda alguna retrata el monumental fraude electoral orquestado desde hace un buen tiempo por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), situación que hemos venido denunciando durante los últimos años.
Querida Nicaragua: Hace más o menos año y medio tuve la intención de copiar un pensamiento de esos que salían diariamente en la página de opinión de la prensa y que son frases que han dicho hombres destacados y famosos