Nadie ignoraba las condiciones adversas en que fuimos obligados a asistir a estas elecciones, las que por donde se miraran presagiaban lo que al final sucedió. El megafraude electoral más burdo de nuestra historia, fraude que para desgracia nuestra y desprestigio de ellos tuvo la colaboración de partidos como el Apre, ALN y hasta pudiésemos decir que del mismo PLC. El que contribuyó con la soberbia de Arnoldo Alemán, al no aceptar que sus errores estaban muy frescos en la memoria del pueblo para ser perdonados y a su vez premiado con una nueva elección. Sería interesante saber qué piensa el líder del PLC después de ver cómo pasaron de tener el poder político y una representación parlamentaria de 54 diputados en el 96, a escasos dos diputados en la actualidad.
- Creo que ganamos la depuración de la oposición, los números alcanzados por el Apre, ALN y sus respectivos socios, son el resultado del repudio del pueblo
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Pero ¿qué específicamente perdimos el 6 de noviembre? A mi juicio perdimos nuestra incipiente democracia e institucionalidad, ya que a partir del próximo 10 de enero estaremos siendo gobernados por un presidente inconstitucional, producto de un fraude que el mundo entero pudo observar y del que esperamos se pronuncie condenándolo de forma contundente. Aunque parezca paradójico, Daniel Ortega también perdió ya que pasó de ser un presidente constitucional, aunque fuera con un 38 por ciento, a ser un presidente ilegítimo, aun con ese 63 por ciento que se fabricó con la complacencia del Consejo Supremo Electoral (CSE). Muy bien han hecho Fabio Gadea y Eduardo Montealegre al dejar bien claro que jamás reconocerán a Ortega como presidente legítimamente electo. Creo que el pueblo no esperaba menos de ellos y aunque la lucha será dura, puedo asegurarles que rescataremos nuestra democracia a como ya lo hicimos en el pasado con las dictaduras de los Somoza y del mismo Ortega en los ochenta.
Ahora analicemos ¿qué ganamos? Creo que ganamos la depuración de la oposición, los números alcanzados por el Apre, ALN y sus respectivos socios, son el resultado del repudio del pueblo, ya que sin la colaboración de ellos le hubiese sido imposible a Ortega pretender vendernos ese 63 por ciento como legítimo. Hoy sabemos que el famoso tendido electoral de la ALN jamás existió, pero que fue utilizado por el gobierno para lograr sus objetivos. La tarea que tenemos por delante será cruenta, como ya lo comenzamos a observar con el asesinato de una familia por parte de simpatizantes del Gobierno y de la misma Policía “nacional”, además de la brutal represión desatada por las turbas orteguistas en todo el país, contra quienes se han atrevido a manifestar su repudio al fraude. Lo anterior no debe amilanarnos, los nicaragüenses no estamos solos en nuestra lucha en defensa de nuestra democracia, el mundo entero nos observa y pueden estar seguros que en su momento tendremos el apoyo requerido. Si los líderes políticos que aún quedan en pie, en este caso los del PLI y por qué no decirlo, específicamente Eduardo Montealegre, toma las decisiones correctas, al final del camino no solo rescataremos nuestra democracia, sino que también desterraremos de una vez por todas las prácticas totalitarias del orteguismo. Que al igual que las somocistas en el pasado, solo luto y atraso han dejado a nuestro pueblo.
El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense.
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