Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
El nombramiento de cardenal al arzobispo de Managua, Leopoldo José Brenes Solórzano, llega en un momento en el que el sufrido pueblo de Nicaragua tanto necesita de la mano de Dios. El pueblo necesita aferrarse a una esperanza y esa parece ser ahora su eminencia reverendísima (SER), cardenal Brenes Solórzano, acompañado de los obispos y sacerdotes que velan por su pueblo y su Iglesia.
Querida Nicaragua: Alguien dijo alguna vez que el peor pecado de un gobierno es no propiciar la creación de empleos para sus gobernados. No existe espectáculo más triste que un hombre en la pobreza, recorriendo las calles en busca de trabajo sin encontrarlo. La figura noble del padre de familia desempleado, que quiere trabajar para llevar el sustento al hogar y no encuentra trabajo por ninguna parte, es una gran pena y gran desgracia para la nación.
¿Es la desintegración familiar causa o resultado de la pobreza? Si el abandono paterno, el divorcio y los nacimientos fuera de matrimonio fuesen producto de la pobreza, el remedio obvio sería ver cómo disminuirla. Más si son causados por otros factores, y más bien contribuyen a crear o empeorar la pobreza, los remedios son distintos.
Cuando, en julio de 1974, la dictadura del general Juan Velasco Alvarado estatizó todos los diarios y canales de televisión en el Perú, explicó que hasta entonces en el país solo había habido libertad de empresa y que a partir de ahora, al pasar los medios de comunicación de sociedades capitalistas al “pueblo organizado”, comenzaría a existir la verdadera libertad de prensa. La realidad fue distinta. Los diarios, radios y canales expropiados se dedicaron a ensalzar todas las iniciativas del régimen, a difamar y silenciar a sus críticos y, además de desaparecer toda libertad de información, el periodismo peruano alcanzó aquellos años unos extraordinarios niveles de mediocridad y envilecimiento. Por eso, cuando, seis años después, al ser elegido presidente, Fernando Belaunde Terry devolvió los diarios y demás medios estatizados a sus dueños, una gran mayoría de peruanos celebró la medida.
Xenoclea era la pitonisa del oráculo de Apolo en el templo de Delfos, en el tiempo de las legendarias aventuras de Heracles, o Hércules como se le llama en la mitología romana.
Mientras en Venezuela, el presidente Nicolás Maduro anuncia que obligará a los empresarios, vía decreto, a bajar los precios de los carros para que se vendan a “precios justos”; en Cuba, comienza la venta libre de automóviles a precios de hasta más de 200,000 dólares. Ambas parecen bromas de mal gusto. Este nuevo socialismo es así. Bipolar.
En los medios de comunicación se vierten las más variadas opiniones. Con frecuencia se critica que la oposición no tiene ninguna estrategia y que por eso es que no hay unidad ni habrá triunfo, porque para tener éxito en la política se necesita un derrotero, una estrategia definida para marchar sobre un mismo camino y sobre unas mismas metas.
¿Por qué nos importa tanto la institucionalidad política y tan poco la institucionalidad familiar? Mientras la primera ocupa un lugar cimero en las noticias, la segunda rara vez ocupa titulares. Mientras la primera tiene un coro de sectores, partidos y organizaciones, que enfatizan su importancia, la segunda pareciera tener a su favor solo las voces de la Iglesia católica y de algunas denominaciones.
La muerte de Nelson Mandela y los homenajes de reconocimiento mundial que se le brindaron durante los varios días de honras fúnebres fue uno de los acontecimientos más importantes del año 2013; su vida, valores, principios y acciones coherentes, constituyen y constituirán siempre un ejemplo y un referente ético y político de la humanidad.
Nuevamente el inconstitucional presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, reafirma su voracidad sin límites por adueñarse del control político, económico, social, militar y policial de Nicaragua, con las “reformas constitucionales” que no son más que una farsa para fortalecer la dictadura del millonario dictador, su familia y su grupo de allegados. Esto no es ninguna sorpresa porque es algo esperado desde hace un tiempo. borrego.