Brisas de Monteverde
La negación del adversario por motivos ideológicos implica ponerse a la altura de lo que hoy corrompe a Nicaragua: un poder omnímodo que impide cualquier discrepancia y que rehúye el control y la alternancia de poder.
La negación del adversario por motivos ideológicos implica ponerse a la altura de lo que hoy corrompe a Nicaragua: un poder omnímodo que impide cualquier discrepancia y que rehúye el control y la alternancia de poder.
Nunca los malos, ya sean los exaltados de las redes o los criminales que cargan impunemente sus AK-47 por las plazas y avenidas, podrán alcanzar la dignidad de Tamara frente al mundo, con su voz rota por la emoción, pero con su conciencia limpia…
El alargamiento de la agonía ya es un efecto claro de ello, pero constatar que no hay nadie con juicio suficiente para hablar y buscar un mejor mañana para Nicaragua es, también, otra forma de vulgaridad.