Aprender a reprendernos
Dejemos que amanezca para todos, pues las sombras de un mundo cerrado, donde sus moradores además se encierran entre sí, produciéndose el todo contra todos, verdaderamente nos destruye.
Dejemos que amanezca para todos, pues las sombras de un mundo cerrado, donde sus moradores además se encierran entre sí, produciéndose el todo contra todos, verdaderamente nos destruye.
Lo fundamental es que nos preparemos para servirnos más y mejor. Todo lo contrario a lo que en este preciso instante se vocifera.
La coherencia no va con nosotros. Es una pena. Los abusos están a la orden del día. Realmente, se respira una atmósfera de distanciamiento y enfrentamiento que destruye todos los vínculos de cercanía.
Las claves para este sano espíritu están en nuestras manos. Depende de nosotros, de la entrega puesta en el voluntariado, para poder abrir la dulce puerta de la esperanza.
Puede que andemos necesitados de actos sublimes, es cuestión de poner entusiasmo en la vida, de no cesar en la batalla del alma, que es en realidad aquello por lo que caminamos, sentimos y pensamos.
Hay una tendencia a la guerra, a la desunión, que ha llegado a afectar a las mismas instituciones mundiales, creadas precisamente para avivar los pactos cooperantes