Calmar los ánimos y educar para la paz
En consecuencia, urge suspender batallas innecesarias, crueldades que no vienen al caso, para sembrar otro brío que injerte docilidad en vez de rebeldía… Los derechos humanos deben perdurar en todo instante y situación, por impetuosos que nos parezcan. Estos valores y principios humanitarios moran, por consiguiente, en nuestra conciencia.