Sergio Ramirez

Sergio Ramirez

Escritor
Premio Cervantes 2017. Reconocido como una de las voces más importantes de la literatura latinoamericana. Vive en el exilio desde 2021, en España, tras ser desterrado por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El chepibe de Ñamérica

Martín ha sido un periodista que ha recorrido mundo, presente en el lugar de los hechos, porque si no se es testigo presencial, de guerras, éxodos, hambrunas, no se puede voltear de revés la realidad y verle las costuras; testigo fiel del horror y la maravilla, sabiendo que se es infiel a la verdad sólo cuando se imagina como novelista, una infidelidad legítima…

Portentos de todo tamaño

Si alguien puede cambiar de fechas las Navidades, detener las erupciones volcánicas, y trastocar las horas, ¿por qué no va a poder realizar el milagro más humilde de impedir que un pariente cercano y querido vaya a parar, extraditado, a una cárcel de Estados Unidos?

Retrato de familia con blanco de cal

La distancia del exilio realza la memoria de los antepasados. Y en esas sombras trasluce la figura de mi bisabuelo materno Francisco Gutiérrez. Es un gigante descalzo de barba encrespada, que sopla una concha marina al alcanzar la ronda de Masatepe para anunciar su llegada, detrás la recua de mulas cargadas de zurrones de cal. […]

Un nicaragüense en el corazón de las tinieblas

Agatón Tinoco cumplió un destino oscuro, del que ya no llegaremos a saber mucho más, perdido en algún lugar del Estado Libre del Congo inventado por Leopoldo II para explotar en su beneficio personal caucho, diamantes, marfil, responsable de la muerte de ocho millones de congoleños, y de mutilaciones, torturas y otras vejaciones.

Illuminati y reptilianos

Los conspiracionistas forman una amplia gama ideológica en la que militan con rabioso entusiasmo homófobos, antifeministas, xenófobos, antinmigrantes, racistas, lo cual da peso y sustancia a la extravagancia de sus fantasías, que hacen palidecer las historietas de mi infancia.

Los espejos cóncavos

La España de los espejos cóncavos que Darío ve es también la del entierro de la sardina, ya la gente olvidándose de la derrota mientras Madrid iba llenándose de más mendigos inválidos de guerra, recibidos con charanga y alboroto mientras estallaban los motines reprimidos a tiros.