Niño estrábico con lentes
Ser bizco me hizo alejarme de los demás, y contribuyó a darme el carácter retraído que tuve desde entonces; y ese exilio forzado hacia dentro de mí mismo fue llenando desde el principio mi atmósfera de escritor.
Ser bizco me hizo alejarme de los demás, y contribuyó a darme el carácter retraído que tuve desde entonces; y ese exilio forzado hacia dentro de mí mismo fue llenando desde el principio mi atmósfera de escritor.
La eterna cumbiamba, el eterno batuque, la burla de lo más sagrado. La vida a paso de baile, la desgracia convertida en rimas de guarachas y merengues. El sentimiento a flor de piel. Nada se cubre y todo se descubre. El mal gusto importa un carajo.
Aún en medio de las tensiones y conflictos que ocupan la atención política de Europa, el último de ellos la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Centroamérica no debería ser postergada, o ignorada, como no lo hacen ni Rusia, ni China.
Gran parte de las concesiones chinas se extienden por las selvas de Nicaragua, reservas protegidas de la biosfera, y de la flora y de la fauna, y habitadas por comunidades ancestrales. Ernesto Cardenal habla en uno de sus poemas de El Dorado, que los conquistadores buscaban en las selvas del Amazonas, ansiosos por el oro, “el excremento de los dioses”.
Al volver la vista atrás, siento que, desde adolescente, cuando me hacía escritor para siempre, también para siempre nacieron en mí lo que puedo llamar principios. A estas alturas estos principios siguen siendo los mismos, y parten de una permanente inconformidad frente a la injusticia y la opresión.
LA PRENSA sigue siendo un símbolo de resistencia y de excelencia. No en balde el año pasado recibió dos premios de máximo prestigio: el Premio Mundial a la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano “por su labor de informar a pesar de la represión, la confiscación de su sede y el exilio de su equipo”. Y el Premio Rey de España de Periodismo “por su trayectoria y resistencia como medio de comunicación iberoamericano”.