Una república digital

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

El Diario LA PRENSA, fundado en Managua el 2 de marzo de 1926, llega a su centenario en su condición de periódico en el exilio, que es lo mismo que decir un medio de comunicación en resistencia, editado cada día en condiciones adversas, con su redacción dispersa en distintos países, y que ya no existe más en su edición impresa, desde que sus instalaciones y su maquinaria fueron confiscados por la dictadura Ortega Murillo en 2021.

Si podemos trazar un paralelo sería con el diario El Nacional de Caracas, que igualmente se publica en el exilio en formato digital desde el año 2018, cuando cesó la edición impresa debido a la falta de papel y el asedio del régimen de Maduro, y luego vio también sus instalaciones confiscadas en 2021, mientras su director Miguel Otero Silva vive desterrado en Madrid.

Siempre bajo ataque, LA PRENSA ha sobrevivido a las adversidades de la naturaleza, como el terremoto que destruyó Managua en 1972 y derribó su antigua sede de la Calle del Triunfo, y al castigo de la represión bajo diferentes regímenes: censura, cierres, ataques armados, embargos de papel, confiscaciones; y sobrevivió, sobre todo, al asesinato de su director, el doctor Pedro Joaquín Chamorro en 1978, meses después de haber sido galardonado con el premio Moors Cabot por la Universidad de Columbia en Nueva York.

Son cien años vividos de manera paralela a la historia de Nicaragua, que ha entrado en sus páginas para dejar una marca doble, pues LA PRENSA ha hecho historia en la medida en que también ha contado la historia. En enero de 1926, pocos meses antes de que apareciera el primer número, se produjo “El Lomazo”, el golpe de Estado del general conservador Emiliano Chamorro contra el presidente constitucional Carlos Solórzano, conservador también, lo que dio pie a la rebelión liberal, en reclamo de que el vicepresidente Juan Bautista Sacasa debía asumir la Presidencia. Todo desembocará en la guerra constitucionalista, y en la segunda intervención militar de Estados Unidos; y hará entonces su entrada en el escenario la figura del general Augusto C. Sandino.

Se abrirá a partir de allí un siglo de intervenciones extranjeras, nuevos golpes de Estado, fraudes electorales, dictaduras familiares, los Somoza y los Ortega Murillo, revoluciones armadas, asesinatos, prisiones políticas, exilios; un siglo en el que los periodos democráticos serán la excepción frente a la regla de las tiranías, enemigas de la libertad de palabra.

Si no hubiera mediado la confiscación de las instalaciones de LA PRENSA en 2021, por decisión represiva de la dictadura Ortega Murillo, y si los periodistas de la planta de redacción no tuvieran que haberse ido al exilio, entre los más de 300 que se han visto forzados a abandonar Nicaragua desde el año 2018, clausurados y confiscados también todos los medios independientes, es probable que la edición en papel hubiera desaparecido, y el diario sólo se publicara de manera digital.

Una república digital, en lugar de una república de papel

Es la regla de los tiempos, cuando estamos viviendo un profundo cambio en el mundo, para entrar en un nuevo paradigma, el de la civilización digital. Este cambio lo hubiera entendido bien Pedro Joaquín Chamorro, quien nunca dejó de alentar una idea de modernidad en las formas de la comunicación, desde que se integró a las filas de LA PRENSA en calidad de subdirector en 1948, al terminar sus estudios de abogacía en México.

En Nicaragua los periódicos eran entonces de factura provinciana, de pequeñas tiradas, y en la mayor parte de los casos hojas de propaganda política. Pedro Joaquín puso por delante la información, tanto escrita como gráfica, y vio que debía irse al nudo de la noticia para comunicarla al público que entonces empezó a crecer, ya en los años cincuenta el periodismo escrito en creciente competencia con los noticieros de radio, y más tarde con la televisión.

LA PRENSA se volvió entonces un periódico de oposición frontal a la dictadura de Somoza, lo que le costó a Pedro Joaquín —ya a la cabeza de LA PRENSA—, cárcel, confinamiento, destierro, amenazas de muerte, y por último le costó la vida.

No alcanzó a ver la revolución digital, pero habría entrado en ella. Nunca dejó de sostener la ambición de que LA PRENSA fuera un medio de comunicación moderno, al día con las tecnologías del momento: de la prensa plana a la rotativa, de la tipografía de caja al linotipo, de la impresión en relieve a la impresión offset, el teletipo, la radiofoto, el télex; y moderno respecto al contenido, el enfoque de la noticia, los reportajes y fotorreportajes, el periodismo de investigación que tocaba la corrupción, como el caso Plasmaféresis, la empresa que compraba por centavos la sangre de los más pobres para vender plasma en el extranjero, un negocio de vampiros; reportajes que le crearon la inquina de sus dueños, entre ellos el propio Somoza.

Esta fue la clase de periodismo, moderno, audaz, que hizo de LA PRENSA un diario capaz de llegar a imprimir ediciones de más de cien mil ejemplares, en tiempos que ya no son los de hoy cuando los periódicos impresos desaparecen en todos los países, desde luego que en el nuevo paradigma reinan las pantallas. Y es desde allí donde LA PRENSA resiste. Son las redes digitales las que le permiten seguir informando a los lectores dentro y fuera de Nicaragua.

LA PRENSA sigue siendo un símbolo de resistencia y de excelencia. No en balde el año pasado recibió dos premios de máximo prestigio: el Premio Mundial a la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano “por su labor de informar a pesar de la represión, la confiscación de su sede y el exilio de su equipo”. Y el Premio Rey de España de Periodismo “por su trayectoria y resistencia como medio de comunicación iberoamericano”.

Un nuevo siglo comienza para LA PRENSA, que volverá a editarse dentro del país más temprano que tarde, cuando Nicaragua vuelva a ser República.

El autor es escritor nicaragüense, Premio Alfaguara 1998 y Premio Cervantes 2018.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí