La última procesión de la Sangre de Cristo
Hace casi cinco años, la imagen fue calcinada por un hombre que le arrojó una bomba molotov y ahora el Cristo crucificado también es víctima de la persecución religiosa que sufre la Iglesia en Nicaragua.
Hace casi cinco años, la imagen fue calcinada por un hombre que le arrojó una bomba molotov y ahora el Cristo crucificado también es víctima de la persecución religiosa que sufre la Iglesia en Nicaragua.
Luis Cañas es un sujeto al que describen como “capaz de fusilar a una monja o un sacerdote” si se lo ordenan. “Bien hubiera sido torturador de la Gestapo, guardia de la EEBI o sicario del Cartel de Medellín”, dicen de él.
Era 31 de diciembre de 2019, el mundo celebraba las fiestas de fin de año, cuando una noticia pasó desapercibida debido a las celebraciones y también el horror que se avecinaba.
Es la segunda enfermedad que más padecen los nicaragüenses y su tratamiento es difícil de conseguir para muchos pacientes que terminan muriendo a falta de insulina.
Ha ordenado asesinatos y muchos otros abusos en contra del pueblo nicaragüense. Su padre murió de tristeza por los agravios que ella le causó. Abandonó a su hija cuando esta última denunció a Daniel Ortega por violación. Sus crímenes son muchos, pero quiere que la vean como una “heroína”.
Además de regalar manuscritos originales de Rubén Darío a Hugo Chávez Frías, el dictador ha obsequiado alegremente propiedades ajenas, cargos y concesiones mineras, fiel a su costumbre de “hacer fiesta lo que nada cuesta”.