CONTENIDO EXCLUSIVO.
Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
No importa lo que esté haciendo “Rosa” cada día a las 7:00 de la mañana. Sea lo que sea. Cocinando, lavando ropa, haciendo compras en la pulpería, dándole de comer a su nieto o cualquier otra actividad debe interrumpirla porque a esa hora tiene que aplicarse la insulina que le permite seguir con vida, o al menos a no complicarse más la salud, debido a que padece diabetes.
Esta mujer de 54 años del occidente del país, que nos solicita anonimato y que por ello llamamos Rosa, dice que si deja de aplicarse la insulina se le sube el nivel de azúcar en su cuerpo, y en su caso que está tan avanzada la enfermedad, puede sufrir un coma diabético “y hasta ahí llegué”.
Los últimos 10 años de su vida Rosa ha padecido diabetes al igual que su madre y su hermana. Sus hijas lo padecerán también en algún momento, dice, “porque esta enfermedad se hereda y en la familia estamos todas pegadas”.
Esta mujer es una extrabajadora del Ministerio de Salud (MINSA) que cuando le diagnosticaron la diabetes, empezó medicándose con metformina, un fármaco que ayuda a regular el nivel de glucosa en la sangre. A partir de 2018, dejó de trabajar en el MINSA y a la vez, su situación de salud escaló y desde ese año tiene que aplicarse insulina.
Este medicamento, explica un médico internista que también solicita anonimato, “es el tratamiento más fuerte para un paciente diabético que su cuerpo ya no produce insulina por sí mismo”.
El problema es que en Nicaragua no hay suficiente insulina para todas las personas que la necesitan, señala el médico. “El INSS tiene en reserva para asegurados y eso que no les dan sus dosis completas. Lo mismo hace el MINSA en los centros de salud. Lo que muchos internistas hemos venido valorando con los años es que la gente puede vivir con esta enfermedad si puede pagar por su propio medicamento”.

Recientemente se supo del caso de un migrante de India llamado Dilip Patel que falleció en Nicaragua mientras pasaba por el país para llegar a Estados Unidos de manera irregular. Este hombre padecía de diabetes y fue ingresado a un hospital que no contaba con la medicación necesaria para atenderlo. El hombre terminó falleciendo.
“Ese caso no es aislado. Así llegan muchos a los hospitales que no son migrantes, sino que son nicaragüenses. Hay gente que termina amputada y otros que mueren porque no hay medicamento”, indica el internista.
Diabetes en Nicaragua
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la diabetes mellitus es un problema de salud pública, debido a su rápido avance a nivel mundial. El médico internista explica que esta es una enfermedad que se desarrolla cuando el páncreas no produce suficiente insulina por su cuenta, o cuando el organismo no utiliza eficazmente la que produce.
“La diabetes provoca hiperglucemia, que es el aumento de los niveles de azúcar o glucosa en la sangre y a partir de ahí se derivan otros padecimientos”, señala.
Lea también: ¡Gallopinto sancionado! Taste Atlas cataloga cuchara nica como la peor de Latinoamérica
Algunos pacientes con diabetes y sin medicación adecuada pueden desarrollar insuficiencia renal crónica, pérdida de la vista, neuropatías, hipertensión, apnea del sueño, problemas cardíacos, entre otros. Además, deben cuidarse de heridas que pueden sufrir en sus dedos o pies porque su organismo no cicatriza con normalidad. Esto puede provocar que la carne muera y deba ser amputado su miembro.
En Nicaragua, el MINSA mantiene los datos desactualizados sobre las enfermedades crónicas, pero hasta 2023, la diabetes era la segunda enfermedad crónica que más padecen los nicaragüenses, y la cuarta causa de muerte a nivel nacional.
Hasta ese año, en Nicaragua se registraban oficialmente a 139,136 personas con diabetes, y 1,742 personas murieron por esta enfermedad, aunque para el internista estos datos son “dudosos” debido a que considera que “el MINSA maquilla las cifras para decir que están haciendo un excelente trabajo y hacerlo político, pero yo estoy seguro que son muchos miles más las personas que tienen diabetes en este país”.
A esta enfermedad se le clasifica en dos categorías. La diabetes tipo 1, que se puede presentar en pacientes de cualquier edad y generalmente se diagnostica en niños, adolescentes o jóvenes menores de 35 años. El internista detalla que en estos casos el páncreas de la persona deja de producir insulina a temprana edad y se necesitan inyecciones diarias.
También está la diabetes tipo 2, que se presenta en adultos y niños, e influye mucho la obesidad. En estos casos, el cuerpo se vuelve resistente a la insulina y aunque la produce, no la utiliza como debería. En estos casos normalmente se receta metformina u otros medicamentos. En ambos tipos de diabetes, es fundamental cuidar la alimentación y no abusar del azúcar.
La diabetes no tiene cura, pero sí se puede controlar y en algunos casos, sobre todo en las fases iniciales, puede entrar en remisión. Para controlarla, los pacientes usan un glucómetro para medir el nivel de azúcar en la sangre, además de medicamentos como la metformina, y también la insulina inyectada en el abdomen, brazos o piernas.
El médico internista explica que en Nicaragua existen comúnmente dos tipos de insulina con la cual se trata a los pacientes diabéticos. La primera es la insulina NPH, que es de acción intermedia. Su efecto puede durar entre las 18 y 24 horas. La segunda es la insulina cristalina, cuya duración máxima es de 6 horas.
La NPH cuesta unos 150 córdobas, mientras que la cristalina puede encontrarse desde los 300 córdobas a más.
Rosa cuenta que ella se aplica la cristalina dos veces al día. Primero a las 7:00 de la mañana, antes de desayunar, y luego a las 8:00 de la noche, después de la cena. Además, consume metformina que le ayuda a regular el azúcar en su sangre. “Yo porque tengo las posibilidades de comprarlas. Mis hijas me ayudan para comprar la insulina, pero si no las tuviera a ellas, no me podría aplicar la insulina y no creo que estuviera aquí ahorita”, comenta.

No hay suficiente insulina
Lo complicado de la insulina, señala el internista, es que necesita estar refrigerada y eso complica su distribución en Nicaragua. “En las zonas rurales hay gente que necesita la insulina y no puede tenerla en su casa porque no tienen refrigerador o porque simplemente el MINSA no llega hasta esas zonas”, señala.
Rosa señala que ella se atiende en los centros de salud del MINSA y cuando va a retirar medicamento, le dicen que no hay y a veces se lo entregan incompleto. “Yo lo tengo que comprar porque no me llega al final de mes”, señala.
En su caso, ella conserva amistades en el MINSA que le avisan cuando llega la insulina y aprovecha para ir a pedirla, aunque insiste, “no me dura el mes. Siempre tengo que estarla comprando”.
Entre los mismos médicos se habla del drama que viven estos pacientes para tener acceso a su medicamento, dice el internista, quien conoce colegas que recomiendan a las personas que atienden que es mejor que busquen la insulina por su cuenta, ya sea porque no hay o porque a veces se las entregan en mal estado. “Por lo mismo que tiene que estar refrigerada, a veces hay medicamento que se friega por descuido del personal”, indica.
Tanto el internista como Rosa coinciden por aparte en que el MINSA está realizando un censo para dar seguimiento a los pacientes con diabetes, “pero no es que les van a dar insulina. Tal vez metformina, pero eso no es suficiente en muchos casos”, comenta el especialista.
CONTENIDO EXCLUSIVO.