Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Hijo del Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. Fue codirector del Diario LA PRENSA de Nicaragua de 1981 a 1984. Exdiputado y ex preso político de Nicaragua. Fue desterrado y desnacionalizado. Vive en el exilio.
La Iglesia en sus más de dos milenios de existencia, ha visto pasar bajo sus pies a muchas dictaduras que se creían eternas, así que en este enfrentamiento, la dictadura totalitaria con pretensiones monárquicas lleva todas las de perder, aunque cuente con el apoyo “del oscuro más allá”.
Ortega aún no ha sacado a relucir su inflamatoria y aburrida retórica antimperialista, ni se ha referido al presidente Trump directamente en términos ofensivos, lo que demuestra una dosis de cautela que apenas deja entrever el pánico ante las posibles medidas que pueda adoptar la nueva administración.
Constitución: Un capítulo más de la triste historia de Nicaragua, que simplemente trata de darle un repello legal al actual estado de cosas, hecho como un traje a la medida de los dos dictadores, cuya confección han venido improvisando con dosis cada vez mayores de represión y control absolutista.
La tentación de permanecer en el poder, que es tan humana como la misma historia de la humanidad… se descarta en esta nación que lidera también el desarrollo económico y tecnológico de la humanidad y que lleva 236 años repitiendo ese ejercicio democrático cada 4 años.
Lo único que nos ha quedado claro del escenario que hemos visto recientemente en Venezuela es que la solidaridad entre dictadores tiene su razón de ser en el miedo, la incertidumbre y el aislamiento continental. Ni siquiera los gobiernos supuestamente afines ideológicamente de Colombia, México, Bolivia y Brasil enviaron delegaciones de alto nivel…
La lucha por la República que soñó Pedro Joaquín Chamorro Cardenal que es la lucha por la verdad, la justicia, la libertad de prensa y de expresión, elecciones libres, la no reelección presidencial, la libertad, los derechos humanos y el Estado de derecho tiene mayor vigencia que nunca a los 47 años de su asesinato.