¿Qué hacer?
La crítica situación mundial y regional, nos obliga a resolver con urgencia nuestra crisis política, impulsando el arte de gobernar desde el centro democrático para la coexistencia de las fuerzas políticas confrontadas con odio, asegurando la plena libertad del individuo y el no alineamiento incondicional, con dignidad con el bloque del poder mundial que se escoja inevitablemente.