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¿Qué hacer?

El Problema

1. China, EE. UU. y Rusia, sin la clara perspectiva de una potencia plenamente hegemónica mundial, tensan el planeta. Hostilidades en mares de China y Japón, Taiwán, en la península de Corea, y en Oriente Medio, podrían provocar ataques nucleares, en tanto con altísimos riesgos, las potencias procuran se eviten hasta lograr una ventajosa correlación de fuerzas para negociar, y alcanzar acuerdos que inclinen la balanza en su favor. La guerra nuclear desata la hecatombe, cataclismo para el ser humano y la naturaleza, siendo lo único seguro la destrucción mutua, del medioambiente y nuestra especie humana.

2. Las elecciones en los EE. UU., generan incertidumbre en el conflicto mundial en pleno desarrollo. Situación que agudiza las partes en guerra, con bombardeos que destruyen hogares, causan miles de muertos, víctimas inocentes, desarraigados deambulan aturdidos, buscan ayuda, refugios, alimentos, hospitales. El problema mundial de la migración en masas se fortalece particularmente en EE. UU. y Europa.

3. La ONU ha sido incapaz de resolver el conflicto en el Medio Oriente, que surge en 1948, cuando nace el Estado de Israel, y en la actualidad, es relevante en la unión de tres continentes: Europa, Asia y África que configuran el convulso Medio Oriente con 17 países, Gaza y Cisjordania, donde las potencias tratan de imponer la hegemonía mundial, con el riesgo se desate la catástrofe nuclear.

4. La maquinaria bélica mundial, la dominan EE. UU., Rusia, China. La OTAN se fortalece con nuevos miembros, que irritan a Rusia. Alemania impulsa su desarrollo militar para ser de nuevo gran potencia guerrera en la región. Japón fortalece su gran ejército con misiles de largo alcance. EE. UU. lleva la supremacía militar, fortalece alianzas en el Asia-Pacífico, India, Vietnam, en su plan contra China. En tanto Rusia dispone del más poderoso arsenal nuclear en balance con EE. UU. y, China es la segunda potencia naval de cerca a la US-Navy.

5. La democracia tradicional en EE. UU. resalta serias debilidades, cuando el entonces presidente Donald Trump y seguidores asaltan el Congreso denunciando fraude. Y, en el presente el presidente Joe Biden es disminuido en su rol de líder, de la potencia más poderosa del mundo. Mientras el carismático Donald Trump es considerado, el adecuado para enfrentar a los otros líderes mundiales en la lucha por la hegemonía del planeta, y para enfrentar la problemática migratoria que rechaza la sociedad norteamericana, tema principal en la contienda electoral.

6. En la dramática coyuntura, del actual reparto mundial, se marca más claramente el tuyo y el mío. En este contexto de forcejeo entre las grandes potencias, Nicaragua está más expuesta a una acción quirúrgica, relámpago por parte del gobierno norteamericano en caso lo considere imprescindible. También los países del ALBA que más retan a EE. UU., se exponen, sin estar en capacidad de librar guerras de resistencia de larga duración, como en el pasado Nicaragua resistió y venció.

7. Los gobiernos del mundo, aunque incidan, no evitarán las decisiones que las grandes potencias acuerden.

Qué hacer

8. Solamente la movilización y protesta de los ciudadanos, los jóvenes más conscientes podrán contener el rumbo hacia el desastre, obligando a las potencias a contraer trascendentes e históricos acuerdos de paz, noble y justo propósito de vida o muerte.

9. La permanente prédica y rezos religiosos de las distintas iglesias, son bálsamo para los que más sufren, cuando incrementan los llamados de entendimiento a las partes en hostilidad.

10. Nosotros los nicaragüenses estamos obligados a contribuir en la solución que acuerden las potencias enfrentadas. Grandes lecciones nos dan Rubén Darío, Augusto César Sandino, Carlos Fonseca Amador, Pedro Joaquín Chamorro, en la forja hacia una Nicaragua en libertad, en paz, progreso, en cohabitación nacional y democracia.

11. En el presente, el proceso de fortalecimiento y consolidación de la democracia ha sido difícil, complejo, y es hasta en el año 2000 que el Ejército de Nicaragua termina con los últimos alzados en armas; recontras, recompas y revueltos. También resaltan los vaivenes de las diferentes fuerzas políticas y del poder en general, cuando prevalece la polarización y el odio.

Desde la crisis del año 2018, se profundizan problemas de todo tipo, sobresaliendo el rumbo autocrático, absolutista que el partido de gobierno ha impuesto. Las fuerzas opositoras radicales manifiestan también tal conducta dominante, por su insistencia antidemocrática al pretender sean impuestos en el poder por el gobierno de los EE. UU. Aunque el gobierno norteamericano no impulsa en primera instancia dicha salida, podría darse si la tensión entre las grandes potencias, lo hace inevitable. En este instante de mi reflexión, los EE. UU., no priorizan a nuestra región, pretendiendo fundamentalmente que Nicaragua no se convierta en un Estado fallido, que dificulte su agenda de estabilidad básica política, económica, social, para enfrentar el tema fundamental de la sociedad norteamericana de la desestabilizadora migración proveniente desde el tapón del Darién.

La crítica situación mundial y regional, nos obliga a resolver con urgencia nuestra crisis política, impulsando el arte de gobernar desde el centro democrático para la coexistencia de las fuerzas políticas confrontadas con odio, asegurando la plena libertad del individuo y el no alineamiento incondicional, con dignidad con el bloque del poder mundial que se escoja inevitablemente.

El autor es general de Ejército-r.

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