Daniel Ortega, el ilegítimo
El 11 de enero Daniel Ortega cayó ante el mundo en la categoría de ilegítimo con todas sus letras. Su dictadura se va descomponiendo sola. Pudriéndose.
El 11 de enero Daniel Ortega cayó ante el mundo en la categoría de ilegítimo con todas sus letras. Su dictadura se va descomponiendo sola. Pudriéndose.
El 10 de enero estará Ortega, con su mazo en la mano, parado sobre un montón de ruinas humeantes. Basta recordar la Nicaragua que teníamos en 2007, con todas sus taras, para saber cuánto hemos perdido todos, incluso ellos
Tienen que poner el mundo al revés. Los asesinos no son asesinos sino quienes critican y reclaman derechos. Los ladrones no son ladrones sino los dueños de lo robado. El delito es ley y la ley, delito.
«No es cierto que la tiranía en Nicaragua tenga la fortaleza que dice que tiene. Su fortaleza es defensiva, pero tiene los pies de barro», dice Sergio Ramírez, quien se niega a aceptar que su exilio sea para siempre.
Despojados de diputaciones, de personerías, de negocios, de pasaportes, país por cárcel. Sufren en silencio porque les da vergüenza admitir que su padre, Saturno, terminó devorándolos a ellos, sus hijos.
Ortega siempre quiso ser un Fidel Castro. Ya se puso el buzo deportivo Adidas en su proceso de fidelcastronización. Los grandes líderes viven la decrepitud con Adidas, parece ser el nuevo eslogan del manual revolucionario.