Fabián Medina

Periodista

Receta para una dictadura

Más que la receta para instalar una dictadura, debería ser esta una receta para impedirla. Es un proceso tan obvio y repetido que uno no se explica cómo es posible que a estas alturas sigan engañando a sectores de la población que no solo se creen el cuento que las originan, sino que hasta las respaldan a pesar de todo el daño que provocan

 «Váyanse, váyanse»

Daniel Ortega ha hecho de la migración un gran negocio. La alienta y le saca provecho sin detenerse a pensar en el daño que le causa a Nicaragua

La degollina de la Asamblea Nacional

La prioridad del aparato estatal es la represión y la defensa de la familia Ortega Murillo. No existe Asamblea Nacional. Ni Policía. Ni Fiscalía. Ni Corte de Justicia. Ni Ejército. Ni Consejo Electoral. No existen, aunque tengan ese nombre y consuman el presupuesto de las funciones que no cumplen. Son simulaciones perversas de lo que deberían ser.

La Iglesia bajo ataque

Todos tuvimos la oportunidad de escoger de qué lado íbamos a estar. Estos pastores pudieron escoger la vida tranquila de prebendas y lisonjas, como hicieron otros, pero escogieron este lado y eso, tengamos las diferencias que tengamos con ellos, se les agradece.

Todos estamos en el mismo barco

Mientras Nicaragua naufraga, hay quienes desde la parte seca ven como el barco hace aguas pensado que ese es un problema ajeno, sin percatarse de que, si el agujero no se tapa, el agua ineludiblemente los alcanzará en algún momento

La crueldad como moneda de cambio

Ortega ha cultivado la crueldad y su mal comportamiento con vistas a la negociación que tiene en mente con Estados Unidos. Extorsión y chantaje.