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Dictadura
Si su negocio es poner una dictadura, estos son algunos pasos para concretar su plan. En primer lugar, debe saber que las democracias maltrechas son la mejor herramienta para instalarlas. Esas sociedades que no se sabe si vienen o van son perfectas, porque al estar en el punto medio usted podrá exigir que lo traten con todas las bondades que tiene la democracia, y, al revés, que lo excusen de su comportamiento abusivo y autoritario, que lo va a necesitar de entrada, porque “no estamos en una democracia perfecta”. O sea: exigir derechos y no cumplir obligaciones.
Elecciones
Llegados a este punto hay que estar claros que un tipo que quiere ser dictador nunca ganará una elección diciendo la verdad. Sobre todo, si tiene un pasado nefasto. Si ese es su caso, arrepiéntase. Pida perdón. Vista de blanco. Hable con tono conciliador. Reniegue de lo que dicen que es o de los planes que le achacan, aunque sean ciertos. Nunca muestre sus intenciones. Recuerde que es una partida de póker. Lo importante es que la gente vote por el demócrata que simula ser para que gane el dictador que realmente es.
Aliados
Una vez en el poder, clasifique a sus enemigos. Identifique a los que son “comprables” y pueden convertirse en sus aliados para eliminar a quienes son “no comprables”. Una vez que con su ayuda eliminó a los “no comprables”, elimine a los “comprables” que ya no tendrán quién los defienda y estarán tan desprestigiados que poco podrán hacer contra usted. Su meta es el control total y sus aliados solo lo serán mientras sean útiles.
Populismo
Déjeme contarle una historia. Un hombre llega a una bifurcación en la que un perro bravo le impide avanzar a la salida. En una dirección tiene un camino corto, al final del cual está un garrote, y en la otra dirección, un camino largo, al final de cual está la salida que busca. La meta. En las manos, el hombre tiene un trozo de carne que el perro devoraría en el tiempo justo que le permitiría llegar a la mitad del camino largo y al final del camino corto, que no es su meta. Pues, el hombre usa el trozo de carne para amistarse con el perro mientras llega al garrote. Ya con el garrote en la mano, poco le importará que el perro se moleste y, aterrorizándolo, podrá caminar hacia el camino largo. El populismo es la carne y el garrote el ejército y la policía. Un dictador da todo lo que tenga que dar mientras llega al garrote.
Poderes
Contrario a la tesis leninista de “un paso adelante y dos pasos para atrás” usted camine el primer trecho con “dos pasos adelante y uno para atrás” para ir ganando terreno. Controle el voto. Las elecciones no pueden depender del ánimo de los ciudadanos porque eso sería como jugar a la ruleta rusa. Usted tiene que ser el gran elector. El voto decide quiénes serán los diputados. Los diputados deciden quiénes serán los magistrados judiciales y electorales. Si controla el voto controlará todo. Sentado sobre esa pata de gallina ya estará cerca del poder total, porque ya solo se trata de alinear al resto de organizaciones e instituciones y eliminar a quienes no se alineen. Recuerde que ya se hizo del garrote.
Enemigos
Invente un enemigo. No se puede construir una dictadura sin un enemigo que la justifique. Hitler usó la amenaza judía para exigir los poderes totales. Ese enemigo puede ser un golpe de Estado contra el que dirá que se defiende, la posibilidad de un atentado personal, pandillas, crimen organizado, terrorismo o el consabido “imperialismo que quiere sojuzgarnos”. El enemigo a crear tiene que ser tan grande como el tamaño de las acciones a emprender. Un enemigo justifica estados de excepción o emergencia, leyes represivas, escasez, malestares, purgas, reelecciones, restricción o eliminación de las libertades, abusos y ejecuciones. O sea, el paraíso soñado de cualquier dictador.
Comunidad internacional
No se preocupe mucho por tener la aprobación del resto del mundo. Siempre habrá quien lo adverse, quien lo imite y quien lo respalde. Quienes no lo quieren poco podrán hacer para detenerlo porque siempre alegará el respeto a la soberanía. Recuerde el punto uno: “Exigir derechos, aunque usted no cumpla obligaciones”. Los indecisos son indecisos porque en el fondo quisieran ser como usted y buscarán la forma de hacerse de la vista gorda o, incluso, justificarlo. Y siempre encontrará algún aliado que está en las misma suyas. Una pelea entre dictadores y demócratas es como una pelea entre un boxeador con las manos amarradas y otro con un garrote. Usted tiene el garrote.
América
Más que la receta para instalar una dictadura, debería ser esta una receta para impedirla. Es un proceso tan obvio y repetido que uno no se explica cómo es posible que a estas alturas se sigan instalando dictaduras con amplios sectores de la población que no solo se creen el cuento que las originan, sino que hasta las respaldan a pesar de todo el daño que les provoca. Son las reses afilándole la cuchilla al matarife. Pasó en Cuba, Venezuela y Nicaragua, y está pasando a ojos vista en varios otros países de América Latina.
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