Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Ante la historia, evidentemente, las fuerzas castrenses anteriores a 1979 como la Academia Militar, merecen tener en alto su lugar. Qué bueno que los viejos cadetes agradezcan a Dios y a su pueblo estar vivos y reunirse, en medio de las atrocidades actuales.
Si ya la opción armada queda descartada, si no existe una oposición política, salvo un par de excepciones… si las negociaciones son para el bien del país, siendo limpias y transparentes es necesario sentarse hasta con el Diablo a dialogar, pues hay que hacerlo.
Un triunfo por la libertad y la democracia en cada país latinoamericano, lo es también para Hispanoamérica y para el resto del continente. Acaba de ocurrir en Paraguay y Chile, posiblemente ocurra en Guatemala.
Estados Unidos desea frenar la migración indocumentada, y qué mejor manera de hacerlo que propiciando una negociación certera que permita el retorno de la auténtica democracia para ese y los otros países referidos.
Los nicaragüenses en el exilio no fueron capaces de desarrollarse ni de activar una agenda viable, no pasó de ceremonias financiadas y fingidas, de un estruendoso “pleito de perros” en los comandos operativos, ventilados y fuera de todo peligro desde las redes sociales.
Pero como no todo está perdido, además de los autoproclamados presidenciables están otros miembros de la diáspora quienes, sin mucha figuración, han seguido el pulso político actual y están dispuestos a dar su aporte ante un proyecto de nación.