Los comunistas y sus izquierdas latinoamericanas decían a fines del siglo pasado una consigna pegajosa y dañina ante las democracias rupestres nuestras: «Alerta, alerta, alerta que camina la lucha guerrillera por América Latina…»; la cual, las juventudes, sobre todo de las universidades públicas, se desgalillaban lanzándola a sus seguidores tras el sueño abortado de un mundo mejor con ellos en el poder.
Ahora, sin tantas marchas multitudinarias —sino más bien desde trincheras tecnológicas—, viene avanzando una nueva corriente política antiestatista, libertaria, anticomunista, antiprogresista, liberoconservadora clásica, de centro y ultraderecha que está rompiendo esquemas y atragantando ese viejo discurso marxista; y que en este caso vanguardiza el argentino Javier Milei, candidato presidencial en las próximas elecciones en ese país de Suramérica.
Autodefinido como alguien que vino «para despertar leones» en un país aún adormecido por el desdentado peronismo de Juan Domingo Perón y su mujer Evita, cuyos carísimos vestidos y envoltorios populistas todavía representan falsas mitologías del porvenir. Milei es el líder de la no coalición Libertad Avanza y disputará la contienda legalmente dentro de la casilla del histórico Partido Demócrata, junto a otras fuerzas electorales.
No será fácil mandar al traste tantas décadas de peronismo enraizadas en el coral lavativo de coco continuado por el kirchnerismo, una de sus últimas corrientes o más bien su última corriente en el Gobierno, más el enjambre entero del fascismo tropical castrochavista ya instalado en las guarniciones conspirativas para evitar a toda costa una victoria de Milei; asi como las artimañas tecnológicas y fraguas para el robo del voto ciudadano de parte del oficialismo.
No obstante, la irrupción de un discurso inusual, nada complaciente con el continuismo, de ultra derecha capaz también de enfrentarse a la prensa de izquierda muchas veces manipuladora y leal al oficialismo de turno, está haciendo que estas elecciones conlleven un giro radical en comparación a comicios anteriores, en los que candidatos conservadores como Macri, no hayan pasado de un discurso que a pesar de haber sido bueno, no logró encender la dinamita verbal con la que ahora el despelucado candidato está dando mucho de qué hablar.
Este año serán las elecciones en Argentina, y aún asumiendo una segunda vuelta al nuevo mandatario se le impone la banda presidencial en diciembre próximo. Uno de los rasgos más contundentes de estos comicios, viene a ser el efecto de que este le ha impuesto a su plan de gobierno, que consiste básicamente en una barrida de recortes al inmenso elefante burocrático que representa la izquierda peronista-kircheniana de Alberto Fernández y Cristina, la corrupta y agotada dama de la izquierda fracasada y atropellante.
Cerrar el Banco Central, reducir ministerios, cambio en las políticas fiscales, propiciar mecanismos económicos atrevidos y osados que paren la exagerada inflación monetaria actual, generar empleos y abrirse a las inversiones nacionales y extranjeras, son algunas de las promesas hechas por el joven economista y exdiputado, quien ya al contar aproximadamente con un 30 por ciento de preferencias en las encuestas, le da una abrumadora ventaja sobre el amplio abanico competitivo, en el cual aun sin celebrar primarias es preocupante el descenso de las fuerzas oficialistas sobre todo, pero también de las izquierdas y de algunos de la derecha.
El otro eje de campaña a mencionar es el rechazo al aborto y a las otras alternativas de los «progres», que si bien han tomado fuerza a nivel global debido al unilateralismo y a la imposición de los capitales globales, también enfrentan grandes choques a contracorriente.
Convendría a todos los sectores políticos liberoconservadores, a la ciudadanía cada vez más en la miseria, a los jóvenes e intelectuales, sumarse al proyecto Milei. Será difícil tratar de enderezar a una nación tan desarraigada y empobrecida, con administraciones clientelistas y viciadas, enfrentarla con propuestas adversas aunque necesarias.
Por otra parte, se está abriendo una nueva corriente de pensamiento colectivo de masas que ya no se atraganta con las canciones de amor por los más pobres ni por los coros de fosilizadas revoluciones que al final, solo siguen dejando muerte y desolación, llanto y exilio. En este sentido un triunfo por la libertad y la democracia en cada país latinoamericano, lo es también para Hispanoamérica y para el resto del continente. Acaba de ocurrir en Paraguay y Chile, posiblemente ocurra en Guatemala.
«No vine acá para guiar corderos, vine para despertar leones…», ha dicho este joven «rockstar libertario» de la política que ya está haciendo historia, máxime cuando la cachorrada y la tribu entera en la patria de Jorge Luis Borges vote por Milei para devolverle a su gran país lo que le pertenece: bienestar, desarrollo y democracia.
El desencanto del fascismo tropical se hunde, no tiene salvación.
El autor es poeta y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional y presidente del partido Organización Política Accionaria (OPA).