Sobre riqueza y pobreza
Son situaciones ofensivas para Dios las inmensas desigualdades económicas entre los que actúan con egoísmo y derrochan por vanidad, y quienes no tienen qué comer, beber ni vestir
Son situaciones ofensivas para Dios las inmensas desigualdades económicas entre los que actúan con egoísmo y derrochan por vanidad, y quienes no tienen qué comer, beber ni vestir
La Iglesia católica enseña que una verdadera paz es posible cuando se logran esos consensos mediante el diálogo, con perdón y reconciliación que no excluyan la justicia
A la Iglesia le preocupa que las riquezas —que tienen su origen primario en la creación de Dios destinada al beneficio de todos— no estén llegando a la inmensa mayoría
La humanidad, más interrelacionada ha tomado mayor conciencia del vínculo de interdependencia entre las personas y entre los pueblos. Todos nos necesitamos unos a otros.
Si Dios ha dado la Tierra a todo el género humano, los bienes que esta contiene y produce —las riquezas del planeta— pertenecen a toda la humanidad.
Un principio ético fundamental para los seres humanos, conforme la ley natural, es el principio de “la búsqueda del bien común”