En memoria de José Dávila Membreño, un socialcristiano y demócrata consecuente

Este miércoles 21 de octubre murió el dirigente opositor nicaragüense e histórico militante social cristiano, José Dávila Membreño.

Murió en Guatemala, donde vivía exiliado añorando a su patria y luchando hasta sus últimos días por volver a una Nicaragua libre y democrática.

Este era su segundo exilio, pues también tuvo que irse en los años ochenta del siglo pasado, bajo la primera dictadura sandinista. Pero de aquel primer exilio tuvo la dicha que ahora no pudo tener: Volver a su querida Nicaragua donde ya se podía vivir en libertad y democracia.

Recordamos a José Dávila Membreño ante todo como editor y articulista que fue de las páginas de Opinión de LA PRENSA. Pero él era una persona multifacética, que a lo largo de su vida se involucró en diversas actividades en pro de la democracia y la libertad, inspirado por su ideología humanista socialcristiana.

Desde su época de estudiante universitario, Dávila se incorporó al Partido Social Cristiano Nicaragüense, que hizo propia la Doctrina Social de la Iglesia Católica en la lucha cívica contra la dictadura somocista. Levantando la bandera de la justicia social y siempre abogando por la unidad en la acción de las fuerzas opositoras a las dictaduras.

Durante su primer exilio, Dávila Membreño fue parte en Costa Rica del directorio político de Acción Revolucionaria Democrática (ARDE), una organización de centro-derecha y centro-izquierda que practicó la lucha armada contra la dictadura de los nueve comandantes sandinistas.

En los años noventa, durante el gobierno democrático de doña Violeta Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO), sirvió como embajador de Nicaragua en Alemania, donde antes había cursado estudios de posgrado en Desarrollo Económico y Ciencias Políticas. En el mismo período fue embajador concurrente en Suiza y sobre su exitosa práctica diplomática escribió y publicó en 1988 el libro de memorias Mis experiencias como embajador.

José Dávila fue profesor de Economía en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. Allí también dirigió el Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (Incep), un centro académico que estudiaba la doctrina del social cristianismo y formaba dirigentes políticos en esa ideología.

Él fue fiel siempre al socialcristianismo político, definido como una alternativa al capitalismo liberal al que critica por su individualismo egoísta. Pero también rechaza al socialismo marxista-leninista por su materialismo, su doctrina de la lucha de clases y su promoción de dictaduras totalitarias.

El social cristianismo, como lo percibía José Dávila, defiende la propiedad privada y la libre iniciativa, pero en el entendido de que la economía debe estar al servicio de la persona humana. De manera que promueve la intervención del Estado para corregir desigualdades y garantizar el bienestar social; y sostiene que la democracia pluralista participativa y el respeto a las instituciones son la base de la convivencia social pacífica.

Ante la fragmentación y pérdida de identidad del socialcristianismo tradicional de Nicaragua, José Dávila Membreño junto con otros adeptos de esa ideología crearon en 2017, con motivo del 60 aniversario de la fundación del Partido Social Cristiano original, el movimiento Voluntad Humanista Social Cristiana. El cual, a principios de 2022 se convirtió en el Partido Humanista Socialcristiano, que existe de facto porque en Nicaragua no se permite la libre organización política.

Después del estallido social de 2018 y la sangrienta represión de la dictadura, José Dávila fue un abanderado de la unidad en la acción de los movimientos opositores, y por esa razón director ejecutivo de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia. Y hasta que se lo permitió la enfermedad terminal que le quitó la vida, siguió animando la unidad opositora nacional en la lucha por la recuperación de la libertad y la democracia en Nicaragua.

José «Chepe» Dávila Membreño fue un incansable luchador contra tres dictaduras, la somocista y las dos sandinistas. Ahora descansa en paz dejando a Nicaragua el ejemplo luminoso de una vida consecuente con sus ideales y principios de libertad, democracia y humanismo socialcristiano.

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