A tres meses para que finalice el año, la factura petrolera y de derivados de Nicaragua ya se acercaba rápidamente a los 1,430 millones de dólares que se gastó en todo el 2025, lo que refleja el fuerte impacto que la guerra en Irán está teniendo en la economía nicaragüense, según reflejan cifras recién actualizadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN).
Entre enero y agosto de este año, Nicaragua pagó a los mercados internacionales 1,320 millones de dólares por la compra de crudo y combustibles, lo que es superior a los 929 millones de dólares pagado en similar periodo del año pasado, lo que implica un gasto adicional de 391 millones de dólares.
El aumento de un 42 por ciento en el gasto por importación de petróleo y productos terminados, que incluye a las gasolinas y el diésel, fue impulsado por el incremento del precio del crudo pagado a los proveedores, cuyo promedio hasta agosto fue de 108.9 dólares por barril.
Los números muestran que entre enero y agosto el país ha pagado un máximo de 142.7 dólares, en mayo pasado, cuando la guerra en Irán ya acumulaba dos meses desde su inicio el 28 de febrero de este año. Desde entonces el barril de petróleo contratado por Nicaragua ha bajado a 97.5 dólares.
Lea además: Crece el robo millonario de los Ortega Murillo con los precios congelados de los combustibles
Mercado mundial inquieto
A nivel mundial, el barril de crudo West Texas Intermediate (WTI, por sus siglas en ingles) y de referencia para Nicaragua, se ha vendido en promedio en 80.15 dólares, lejos de la media que indica el Banco Central que rebasa los cien dólares. Según registros internacionales, el máximo reportado hasta octubre ha sido de 114.58 dólares.
Antes de la guerra en Irán, desatada por Estados Unidos e Israel, Nicaragua pagó en enero y febrero, 83.9 dólares y 91.2 dólares, respectivamente. Luego en marzo, ya en el contexto bélico, el pago del país se disparó a 105.4 dólares y al mes siguiente a 139.4 dólares.
Tras alcanzar en mayo el pago máximo en lo que va del año, en junio el barril de crudo transado por el país se ubicó en 128.1 dólares y en julio bajó a 96.3 dólares, según muestran cifras del BCN.
Este jueves los precios del petróleo cerraron al alza después de que la Guardia Revolucionaria de Irán amenazara con extender el conflicto en Oriente Medio, según informó la agencia de prensa AFP.
Con ello, el precio del barril de Brent del mar del Norte, para entrega en diciembre, subió un 4 por ciento, hasta los 113.17 dólares, su nivel más alto desde mayo.
Su equivalente estadounidense, el barril de West Texas Intermediate (WTI), para entrega en el mismo mes, avanzó un 2.39 por ciento, hasta los 99.47 dólares.
Lea también: Por qué el fondo de los combustibles anunciado por Reyes es un maquillaje al robo de Ortega
Impacto es por combustibles terminados
Nicaragua importó hasta agosto 3.70 millones de barriles de crudo sin refinar, por los que pagó 403.50 millones de dólares, por encima de los 343.45 millones en igual periodo del año pasado, lo que implica un incremento de 17.48 por ciento.
Es decir, que además la factura petrolera también está siendo impactada por la importación de productos terminados, como son gasolinas, diésel e insumos para la generación de energía. Hasta agosto de este año, por esta razón se ha pagado 741.37 millones de dólares, mientras que el año pasado en similar lapso eran 449.35 millones.
Solo por la compra de productos terminados, el país ha pagado adicionalmente 292.02 millones de dólares, lo que significa un aumento de 65 por ciento, lo que estaría explicando el fuerte aumento de la factura petrolera a nivel global.
En Nicaragua el régimen de Daniel Ortega mantiene su política de congelamiento de los precios de los combustibles desde finales de 2022, que si bien ha evitado este año que el impacto del crudo se sienta directamente en la compra de gasolina y diésel, lo cierto es que estos fueron fijados sobre la base de un petróleo que en ese momento se cotizaba en 120 dólares, un nivel mundial que hasta ahora no se ha observado en el contexto de la guerra.
El presidente del Banco Central de Nicaragua y operador económico de la dictadura, Ovidio Reyes, admitió en meses recientes en un medio de propaganda que el petróleo a nivel internacional ha producido alivio en los últimos años, pero que en lugar de trasladarlo a los consumidores decidieron crear un fondo, el cual supuestamente ahora usan para mantener congelados los precios de los carburantes en momentos de tensión en Medio Oriente.
«Hay un mecanismo de protección y es que Nicaragua adoptó una política de generar ahorros, como resultado de la baja previa en los precios de los combustibles, ya que el precio de referencia se mantuvo anclado durante casi dos o tres años y eso permitió que se acumulara un fondo, un fondo que está creado por el Ministerio de Hacienda y está depositado en el Banco Central lo suficientemente fuerte como para ahora hacer frente al alza y eso ha permitido que los precios en Nicaragua se mantengan estables. Con los resultados que se han observado del precio del petróleo de 100 dólares y 110 dólares. Este año está garantizada la cobertura», dijo Reyes.
Se desconoce hasta ahora cuánto de ese fondo ya fue usado por la dictadura para continuar con su política de congelamiento de los combustibles y si el mismo garantizará que en el 2027 estos precios se mantengan invariables.