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El nicaragüense Amaru Balmaceda Ramírez, de 30 años y originario del municipio de Ticuantepe, en Managua, murió tras perder el control de la motocicleta que conducía y estrellarse contra un muro en Alajuela, Costa Rica. Así lo confirmó a LA PRENSA el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) tras descartar la participación de otro vehículo en el accidente.
Luego de varios días de incertidumbre sobre las circunstancias en que ocurrió el hecho, la Delegación Regional de Alajuela del OIJ informó a LA PRENSA que el reporte del accidente ingresó a las autoridades a las 12:35 de la madrugada del miércoles 16 de septiembre.
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De acuerdo con la información suministrada por la institución, el joven viajaba a bordo de una bicimoto por el sector de Calle La Empacadora, en Desamparados de Alajuela, cuando, por causas que aún se investigan, aparentemente perdió el control del vehículo.
La versión oficial señala que, tras salirse de la vía, el nicaragüense impactó contra un muro, sufriendo lesiones que le provocaron la muerte de manera inmediata en el lugar del accidente.

De esta manera, las autoridades descartaron preliminarmente que otro automotor haya estado involucrado en la tragedia, una posibilidad sobre la que existían dudas entre familiares y allegados desde que se conoció la noticia de su fallecimiento.
Viajaba hacia su trabajo
LA PRENSA informó anteriormente sobre el fallecimiento de Balmaceda Ramírez, luego que amigos y conocidos explicaran a este medio que el joven residía desde hacía más de dos años en Costa Rica y trabajaba como guarda de seguridad.
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Según relataron sus allegados, el accidente ocurrió cuando el joven se dirigía a cumplir su jornada laboral durante la madrugada. Un vecino aseguró que el hecho se produjo pocos minutos después de que saliera de la habitación que alquilaba.
Amaru Balmaceda Ramírez era muy conocido en su pueblo natal por su participación en actividades religiosas y por su devoción a la Virgen del Hato. Amigos habían afirmado que el joven tenía planes de regresar de manera definitiva a Nicaragua en diciembre de este año, luego de mucho tiempo trabajando en territorio costarricense.

Su madre, Lucía Carolina Ramírez, conocida como Nina, viajó desde Panamá, donde reside actualmente, para realizar los trámites correspondientes y despedir a su hijo.
Sus restos fueron trasladados a Nicaragua y llegaron a Ticuantepe el pasado sábado19 de septiembre. Al día siguiente recibió sepultura en el cementerio municipal y lo acompañaron sus tres hijos (dos niñas y un niño) quienes ahora quedan en la orfandad.