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Consternados se encuentran amigos, conocidos y familiares del nicaragüense Amaru Balmaceda Ramírez, de 30 años, tras conocer su trágica muerte la madrugada del pasado 16 de septiembre en un accidente de motocicleta en Costa Rica. El joven era originario del municipio de Ticuantepe, en Managua, donde era reconocido por su devoción a la Virgen del Hato y participación en actividades religiosas de la comunidad.
De acuerdo con amigos y allegados consultados por LA PRENSA, Balmaceda sufrió un accidente mientras se dirigía a cumplir su jornada laboral como guarda de seguridad. El hecho ocurrió en las cercanías de La Carpio, un asentamiento ubicado en el distrito de La Uruca, al oeste de San José, donde residía desde hacía más de dos años.
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Hasta el cierre de esta información, las autoridades costarricenses no habían informado oficialmente cómo ocurrió el accidente ni las circunstancias que provocaron la muerte del nicaragüense.
Salió de madrugada rumbo al trabajo
Un vecino de la víctima, quien pidió anonimato, explicó que el accidente ocurrió a pocos minutos de haber salido de la habitación que alquilaba en La Carpio. «Dicen que fue como a cinco o diez minutos de donde él vivía. Salió de madrugada porque iba a trabajar», relató la fuente.
Varios amigos del nicaragüense aseguraron a este medio que el joven tenía planes de regresar definitivamente a Nicaragua en diciembre de este año. Aunque visitó el país en marzo pasado, decidió regresar a Costa Rica para trabajar, pero prometió volver.

Uno de ellos recordó que recientemente conversó con Balmaceda Ramírez sobre su decisión de permanecer unos meses más en Costa Rica. «Me dijo que venía en diciembre ya de un solo. Yo le pregunté para qué se iba otra vez, pero me respondió que necesitaba seguir trabajando», contó el allegado.
Padre de tres hijos
El mismo amigo señaló que Balmaceda Ramírez decidió emigrar a Costa Rica aproximadamente cinco meses después de la muerte de su padre, don Dimitri Balmaceda, ocurrida hace casi tres años. Según relató, la pérdida afectó profundamente al joven, quien posteriormente decidió buscar mejores oportunidades laborales fuera de Nicaragua.
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El allegado también recordó que, hace poco más de un año, Amaru sufrió otro accidente que le provocó una grave lesión en una de sus piernas, situación que le impidió trabajar durante varios meses. De acuerdo con su testimonio, la recuperación fue difícil, pero el ticuantepeño logró reincorporarse a sus labores.
En Ticuantepe, familiares y conocidos recuerdan a Amaru Balmaceda Ramírez como un hombre trabajador y dedicado a sus hijos. Para quienes compartieron con él, era un «amigo, un hermano y excelente ser humano».

Tras su muerte, las redes sociales han explotado con mensajes de condolencias y recuerdos amorosos del joven, quien ahora deja en la orfandad a tres menores de edad, dos niñas y un niño, quienes permanecen en Nicaragua.
Su madre cruza fronteras para reclamar su cuerpo
Mientras la noticia de su fallecimiento se extiende entre familiares y amigos, su madre, Lucía Carolina Ramírez, conocida popularmente como Nina, realiza un complicado viaje para reclamar los restos de su hijo.
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En medio de su profundo luto e impotencia, la mujer, quien reside y trabaja actualmente en Panamá, emprendió un largo viaje hacia Costa Rica desde medianoche del 16 de septiembre para gestionar la entrega del cuerpo y posteriormente trasladarlo a Nicaragua.
Según las fuentes, las limitaciones migratorias le habrían dificultado trasladarse por vía aérea, por lo que busca llegar hasta Costa Rica cruzando fronteras por autobús para efectuar los trámites correspondientes y cumplir el deseo familiar de darle sepultura a su hijo en Ticuantepe.