Han transcurrido cinco meses desde que el universitario Yeyson Wilfredo Morales Paz, de 21 años, desapareció en las aguas del balneario de Poneloya, en León, y su familia continúa enfrentando la misma angustia: no haber podido recuperar su cuerpo para darle sepultura.
El joven, originario de Villa Sandino, Chontales, desapareció el pasado 11 de mayo cuando disfrutaba de un paseo junto a varios amigos en ese destino turístico del Pacífico nicaragüense.
Según relataron familiares, una fuerte ola arrastró al joven mar adentro alrededor de las 3:50 de la tarde. Aunque las personas que lo acompañaban lograron ponerse a salvo, Yeyson no volvió a ser visto.
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A pesar de los esfuerzos realizados durante las semanas posteriores a la desaparición, incluyendo labores de búsqueda con buzos y recorridos en la zona costera, el cuerpo nunca fue localizado. Las autoridades suspendieron posteriormente los operativos y únicamente dejaron abierta la posibilidad de ser informadas en caso de que pescadores o pobladores encontraran algún indicio.
Policía cierra filas en la investigación
Una fuente vinculada al caso dijo a LA PRENSA que los familiares del joven no solo atraviesan la angustia por no haber encontrado el cuerpo, sino también por las dudas que mantienen sobre lo ocurrido aquel día en el balneario de Poneloya.
Según relató, la familia intentó interponer una denuncia en el Complejo Policial Plaza El Sol en Managua para que se investigaran otras posibles circunstancias alrededor de la desaparición del joven universitario, pero no recibieron la atención esperada por parte de las autoridades.
«Fueron a poner una denuncia y ni siquiera la quisieron recepcionar», confirmó la fuente. «Los oficiales solo saben decir que el mar se lo había llevado y que hay veces que el mar devuelve los cuerpos y otras veces no», agregó.

El caso, aún sin esclarecer, quedó lleno de inconsistencias entre lo que ocurrió ese día y la versión oficial que le fue comunicada a la familia posteriormente. Además, se confirmó que un funcionario de Plaza el Sol les habría manifestado que el caso ya se consideraba cerrado al no existir indicios de delito alguno en la muerte del joven universitario.
«Les dijeron que no estuvieran trabajando de balde porque el caso ya estaba cerrado y que no había ningún culpable porque no había delito», expresó la fuente.
Mantienen la esperanza
En una entrevista anterior, un familiar dijo a este medio que los padres de Yeyson mantienen la esperanza de encontrar su cuerpo para darle cristiana sepultura. Para ellos, la incertidumbre de no poder despedirse de su único hijo ha prolongado el duelo.
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El joven había decidido trasladarse a León para estudiar Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), con el propósito de seguir preparándose profesionalmente y apoyar a sus padres.
Antes de iniciar esa nueva etapa académica, había culminado con éxito la licenciatura en Física-Matemática en 2025 y se desempeñaba como docente en el Instituto Rafaela Herrera, en la comunidad La Gateada, de Villa Sandino, donde era apreciado por estudiantes, padres de familia y colegas.
Sus familiares lo recuerdan como un joven humilde, respetuoso y comprometido con sus estudios. Quienes lo conocieron destacan su vocación de servicio, su fe en Dios y su deseo constante de superación.