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En menos de dos meses, Nicaragua ha sido escenario de cuatro parricidios que han causado conmoción por la violencia ocurrida entre padres e hijos. El hecho más reciente se registró el pasado sábado 19 de septiembre en la comunidad Aló Bethel, municipio de Siuna, Caribe Norte. El ciudadano Alexander Cantarero fue presuntamente asesinado por su hijo luego de una discusión que se produjo mientras compartían bebidas alcohólicas.
A pesar de que las autoridades investigan el hecho como un presunto parricidio ocurrido en el contexto de una discusión familiar, aún no brindan detalles sobre lo ocurrido.
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De acuerdo con información divulgada por el oficialista Canal 8, Cantarero se encontraba en su vivienda compartiendo bebidas alcohólicas con sus hijos alrededor de las 10:00 de la noche, cuando se produjo un altercado por motivos aún desconocidos.
Durante la discusión, el padre habría agredido físicamente a uno de sus hijos, llegando incluso a colocarse sobre él en medio de un forcejeo. Ante esa situación, otro de los hijos, señalado como el menor de los hermanos, habría intervenido utilizando un arma cortante con la que causó heridas mortales a su progenitor.

Fue «decapitado»
Según la versión difundida por el medio oficialista, el ataque provocó la decapitación de Cantarero, quien murió de manera inmediata en el lugar antes de recibir asistencia médica.
Tras conocerse el hecho, miembros de la Policía del Triángulo Minero se desplazaron hasta la comunidad para iniciar con las investigaciones y determinar con exactitud cómo ocurrieron los acontecimientos.
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Mientras tanto, el cuerpo de Alexander Cantarero fue trasladado por sus familiares a la comunidad Empalme de La Bú, también en el municipio de Siuna, donde se realizaron sus honras fúnebres.
Dos parricidios en Managua
En las últimas semanas se han registrado al menos tres casos más de parricidio que han conmocionado a Nicaragua, dos de ellos en el departamento de Managua y uno en Chinandega. El caso más reciente ocurrió el pasado 8 de septiembre en Villa Reconciliación Sur. La víctima fue Marvin Manuel Martínez Hernández, quien murió tras recibir una puñalada en el cuello presuntamente a manos de su padre, Marvin Antonio Martínez Acosta.

Según los reportes, el joven intervino para defender a su madre durante una discusión familiar cuando el agresor, aparentemente bajo los efectos del alcohol, intentó atacarla. Tras herir a su hijo, el sospechoso intentó huir, pero fue capturado por la Policía.
El segundo caso estremeció a Ticuantepe el 18 de agosto. La Fiscalía acusó por parricidio a Angélica María Mairena López, de 31 años, por la muerte de su hija de cuatro años. De acuerdo con la acusación fiscal, la mujer habría llevado a la niña a una habitación y la habría sumergido en un balde con agua hasta provocarle la muerte. Aunque vecinos afirman que la mujer sufría posibles problemas de salud mental, un examen forense determinó lo contrario y ahora enfrentará juicio el próximo 2 de octubre.
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Un tercer caso ocurrió en el municipio de Somotillo, Chinandega, donde la Fiscalía procesó a Marlon Andrés Escobar Llanes, de 32 años, por el asesinato de su padre, Andrés Escobar Peralta, de 74 años. Según la acusación, el hecho ocurrió el 28 de agosto, cuando el acusado presuntamente encerró y amarró a su progenitor dentro de su vivienda antes de atacarlo con un machete.
El dictamen forense determinó que la víctima sufrió 29 heridas y falleció a causa de un shock hipovolémico derivado de las lesiones.