El dictador chino Xi Jinping (izquierda) y los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo. Fotomontaje: LA PRENSA.

El dictador chino Xi Jinping (izquierda) y los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto montaje: LA PRENSA.

Esta es la razón de por qué China defiende las reformas constitucionales de Ortega

Ambos regímenes son represores y mantienen una política contra EE. UU. ¿Es el régimen Ortega-Murillo una copia del modelo chino? Esto explican expertos.

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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se acerca cada vez más a un modelo de partido único. Lo demuestran sus últimos movimientos, la reciente reforma electoral que elimina la participación de la oposición. Pero tiene más “rasgos sultánicos”. Por otro lado, está China, donde se ha institucionalizado un “Estado partido”. Aunque son países diferentes en tamaño, geografía y población, tienen algunas similitudes, de acuerdo con el comparativo que hace César Santos, investigador en Expediente Abierto, un centro de pensamiento en Centroamérica.

Nicaragua reanudó relaciones con China continental el 10 de diciembre de 2021, tan solo un día después de haber roto con Taiwán. Ese acercamiento con Pekín permitió el establecimiento inmediato de vínculos formales y comerciales. Y también una fuerte influencia del modelo del régimen chino en Managua.

“No podemos encontrar similitudes de manera mecánica entre ambos regímenes, puesto que provienen de experiencias políticas históricas muy distintas y su entramado institucional en el presente es también distinto en varios aspectos. No obstante, comparten fundamentalmente la característica de ser dos autocracias cerradas, de las más represivas del globo”, explica el experto.

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César Santos es especialista en el estudio del iliberalismo y la influencia de China en Centroamérica. En julio pasado publicó un informe en el que revela cómo China ha convertido a Nicaragua en su principal punto de apoyo estratégico en Centroamérica para desafiar la influencia de Estados Unidos en América Latina.

El investigador César Santos. Foto: cortesía.
El investigador César Santos. Foto: cortesía.

El experto suma a las dos anteriores características la postura que comparten Nicaragua y China en contra de Estados Unidos. “Su rasgo compartido fundamental, ser autocracias cerradas que además comparten una retórica común en contra de Occidente, en contra del consenso liberal de la posguerra fría y muy específicamente en contra del liderazgo global de los Estados Unidos”.

Dos regímenes nacidos de revoluciones

Ambas surgieron de revoluciones de carácter socialista. El régimen chino se originó producto de la “revolución maoísta del 49”. Después de una guerra civil que comenzó en 1927, Mao Zedong y el Partido Comunista Chino derrotaron al Gobierno nacionalista de Chiang Kai-shek y tomaron el poder en 1949. Mao proclamó en Beijing la creación de la República Popular China. En tanto, Chiang Kai-shek y buena parte de las fuerzas nacionalistas se retiraron a Taiwán, donde establecieron la República de China.

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En el caso de Nicaragua, la Revolución Popular Sandinista derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle en 1979. Desde entonces se estableció la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional entre 1979 y 1985, hasta que Daniel Ortega resultó electo presidente en 1984. Inició su período de gobierno en 1985 y lo culminó en 1990, tras la derrota electoral frente a Violeta Barrios de Chamorro. Luego volvió al poder en 2007 y desde entonces gobierna a punta de represión y fraudes electorales, según han documentado distintos organismos nacionales e internacionales.

La postura antiestadounidense

Aunque Xi Jinping es bastante mesurado al momento de hablar de Estados Unidos, el 20 de febrero de 2023, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular China acusó al Gobierno norteamericano de utilizar diversos mecanismos para mantener su “supremacía mundial” y calificó la hegemonía estadounidense como un riesgo global.

El presidente de China, Xi Jinping.  Archivo/LA PRENSA.
Xi Jinping, presidente de China. Archivo/LA PRENSA.

“Estados Unidos debe realizar una profunda autocrítica. Debe examinar críticamente sus acciones, abandonar su arrogancia y prejuicios, y dejar atrás sus prácticas hegemónicas, dominantes e intimidatorias”, concluye el documento, publicado por la Cancillería china.

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Ortega, en cambio, no se ha limitado a arremeter directamente contra el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El 20 de abril de este año, durante un acto público tildó al mandatario estadounidense de “desquiciado mental” por “secuestrar” a Nicolás Maduro en Venezuela y amenazar “con desbaratar” a Cuba a través de una operación militar.

“(Donald Trump) hasta el Nobel de la Paz estuvo peleando, pero no se lo dieron (…) Es un problema, diríamos, de desquiciamiento mental. Como decimos aquí: no está en sus cinco sentidos”, afirmó Ortega en el acto oficial en ocasión del Día Nacional de la Paz. “El presidente de una potencia que no está en sus cinco sentidos va a acabar con su pueblo, y está acabando con la paz y la estabilidad del mundo”, continuó.

Si bien los regímenes de Nicaragua y China tienen similitudes en cuanto a la postura contra Estados Unidos, César Santos los diferencia en que el de Ortega y Murillo, aunque se encamina a una especie de partido único, “tiene además rasgos sultánicos”. Algo que identifica como un “carácter de la herencia familiar y las redes clientelares en el poder”. Pero en el caso de China “es un Estado partido más institucionalizado, de carácter marxista-leninista”.

La represión de Nicaragua y la de China

Mientras en Nicaragua se llevaba a cabo la “Operación Limpieza”, en julio de 2018, uno de los puntos más álgidos de la brutal represión desencadenada por el régimen contra los manifestantes por un descontento generalizado, que dejó al menos 220 muertos entre junio y agosto por el uso de fuerzas policiales y paramilitares, según datos del Colectivo Nicaragua Nunca Más, al otro lado del mundo el Gobierno chino hacía lo suyo.

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De acuerdo con reportes de medios internacionales como la Deutsche Welle (DW), empleados de la empresa Shenzhen Jasic Technology Co., Ltd., fabrica equipos de soldadura y corte industrial, fueron reprimidos por su empleador y la policía por intentar organizar un sindicato independiente. Decenas de trabajadores sufrieron amenazas, intimidaciones, golpes, fueron objeto de represalias, detenidos y maltratados.

Edgardo Antonio Solís Arias, 36 años,  (izquierda) admitió que participó en las “operaciones limpieza” para quitar tranques en Carazo y Masaya.
 LA PRENSA/CORTESÍA
Edgardo Antonio Solís Arias, 36 años, (izquierda) admitió que participó en las “operaciones limpieza” para quitar tranques en Carazo y Masaya. LA PRENSA/CORTESÍA.

El saldo de víctimas mortales en Nicaragua durante la brutal represión de 2018, exactamente entre el 18 de abril y 31 de julio de 2019, fue de 355 personas, centenares de heridos y detenidos, y miles de personas desplazadas hacia otros países, forzados a migrar por la persecución, según datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En tanto, China cerró 2018 con un saldo de 800,000 personas detenidas “arbitrariamente”. Además, “más de dos millones de uigures, kazajos étnicos y otros musulmanes” fueron internados en campos diseñados “para erradicar sus identidades religiosas y étnicas” bajo el alegato de las autoridades de “combatir el terrorismo, el separatismo y el extremismo”, informó en un reporte el Departamento de Estado de los Estados Unidos. El documento añade que “funcionarios de seguridad en los campos abusaron, torturaron y asesinaron a algunos detenidos”.

La influencia del modelo chino en Nicaragua

Santos dice que China “ha influido enormemente” en la dictadura nicaragüense. “Impulsa una serie de áreas de cooperación en lo que refiere a tecnología, política pública, rediseño del Estado e incluso propaganda que el régimen Ortega-Murillo adopta casi acríticamente con el fin de consolidar su poder en Nicaragua y a cambio ceder en varios aspectos ante China”, sostiene.

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Entre esos aspectos, el especialista menciona las “concesiones mineras o las zonas económicas especiales para la iniciativa de la Franja y la Ruta”. Actualmente, 22 empresas chinas tienen concedidos 84 lotes destinados a la exploración y explotación de minerales metálicos. La superficie abarca más de 1.27 millones de hectáreas, es decir, “casi el 10% del territorio nacional” de Nicaragua, según denuncias de la organización ambientalista Fundación del Río.

El experto sostiene que el principal rasgo que Nicaragua “ha intentado copiar de los chinos” es la adopción de tecnología para la represión. Entre estas menciona a la inteligencia artificial, reconocimiento facial, videovigilancia, de almacenamiento de datos “con fines de vigilancia, represión y censura”. Este tipo de tecnologías son “brindadas o facilitadas por compañías estatales chinas, Huawei, ZTE, Dahua, entre otros”, añade.

El 22 de agosto, el régimen inauguró en Managua el Centro de Monitoreo, Alerta y Respuesta “Momotombo”. La infraestructura está valorada en más de 42 millones de dólares y fue financiada por China. De acuerdo con los medios oficialistas, incorporará cámaras de vigilancia, drones, perros robot, estaciones sísmicas y volcánicas y sistemas de alerta para emergencias.

“Ortega ha buscado innovar y adoptar esta clase de tecnologías para afianzar su poder”, concluye Santos.

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