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El neoyorquino Teófimo López, hijo de emigrantes hondureños, conquistó el título welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Derrotó por decisión mayoritaria a Rolando “Rolly” Romero, ahora excampeón mundial, este sábado en Las Vegas, Nevada.
La pelea parecía inclinada ampliamente a favor de López, quien todo el tiempo propuso pelea, yendo al frente y presionando. Sin embargo, por poco la pelea estuvo a punto de ser negada por los jueces de Las Vegas: 114-114, 115-113 y 116-112.
“The Takeover” logró de esta manera su tercera corona mundial en diferentes divisiones. Antes había sido campeón de peso ligero y superligero.
Y su victoria de esta noche fue justa. Propuso pelea, quiso dar el espectáculo, mientras que Romero se dedicó a defender sin lanzar golpes.
Lo peor vino después porque en el ring no quiso brindar declaraciones y dejó micrófono en mano a la televisora al retirarse supuestamente enojado porque no le acreditaron la victoria.
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Solo fue un poco más de lo distraído y falta de concentración que mostró cada vez que llegaba a su esquina, en donde el entrenador cubano Ismael Salas perdía el tiempo dándole indicaciones.
Con esta victoria, Romero se corona como el nuevo titular wélter de la AMB, el tercer campeonato en igual número de divisiones, mejorando su palmarés a 23-3, con 13 nocauts. Romero cayó a 17-3, con 13 nocauts. Demostró que es un peleador sin alma, sin deseos de ganar y propenso a distracciones que afectan su rendimiento.
Asaltaron a peleador argentino
En un fallo descabellado por la amplia diferencia en las tarjetas, el peso mediano cubano Yoenli “El Diablo” Hernández derrotó por decisión mayoritaria al aguerrido peleador argentino Francisco “Bebu” Verón.
La pelea se extendió a 10 asaltos. Hernández enfrentó a un rival que Verón que hacía su regreso al peso mediano después de seis combates en superwélter.
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Y aunque fue una pelea muy pareja, como la anotó el juez lateral Steve Weisfeld con su tarjeta 95-95, los otros dos laterales se inclinaron ampliamente a Hernández. Eric Cheek punteó 99-91 y David Sutherland 98-92 a favor del cubano.
A pesar de que Hernández arrastraba un alto porcentaje de nocauts (90%) y había prometido terminar el pleito antes del octavo asalto, se topó con la versión más resistente y competitiva de Verón.
El argentino ofreció una réplica constante que obligó a ir a la distancia. El plan de Verón fue pelear en corto, impedir que Hernández desarrollara su golpeo de poder y con su velocidad y movimientos constantes por todo el ring.
El mejor golpe lo conectó Verón en el sexto asalto, cuando hizo trastabillar al cubano con un certero y poderoso gancho de izquierda. Pero en general, fue una pelea movida, con Verón peleando en corto y luciendo grande a pesar de que físicamente era superado por Hernández.