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Rosalina Gutiérrez, originaria de la comunidad Asturias, en el municipio de Jinotega, se trasladó a la ciudad de Estelí con la esperanza de encontrar un empleo que le permitiera sostener a su hija de 8 años, quien vive con una discapacidad severa. Sin embargo, la búsqueda de una oportunidad laboral estable no ha dado resultados.
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Rosalina es la única responsable del cuido y manutención de su hija, cuyas necesidades especiales le impiden aceptar un trabajo de tiempo completo, ya que debe permanecer pendiente de ella en todo momento.
Rosalina debe cubrir los gastos diarios, terapias y alimentación especial, pero en Estelí únicamente ha logrado conseguir trabajos temporales.
«Vine en busca de empleo porque donde yo vivo no hay trabajo. No me dan la oportunidad de trabajar por lo que tengo a mi niña. Salgo a hacer limpieza en casas para ayudarme a establecerme y ayudar a mi hija. Me pagan 300 córdobas por el día», relató a la radioemisora local ABC Stereo.
Niña necesita cuidados especiales
La hija de Rosalina nació con asfixia severa, una condición que ocurre cuando el bebé no recibe suficiente oxígeno o flujo sanguíneo en el cerebro antes, durante o después del parto: «Ella me nació con asfixia y no puede caminar, hablar ni sentarse. Necesita un coche especial, hay unos que tienen llantas de bicicleta y yo podría movilizarla a sus terapias, me facilitaría trabajar», expresó la madre a LA PRENSA.
Actualmente ambas viven en la casa de una hermana de Gutiérrez, quien les ha brindado un espacio donde quedarse mientras logran estabilizarse económicamente.
«Mi hermana me ha dado dónde estar, pero necesito un empleo o un emprendimiento para poder vender algo, ayudar a mi niña y también colaborar con ella», comentó.

Sueña con una fritanga
Rosalina anhela emprender un pequeño negocio que le permita generar ingresos sin alejarse de su hija. Su idea es instalar una fritanga o vender tortillas y otros alimentos sencillos.
«Pensaba en una fritanga. Empezar con tortillas y poco a poco ir creciendo. Comenzar aunque sea con una arroba de maíz. Necesito apoyo con una plancha, una cocina, porque no tengo nada de eso. Si alguien tiene un lugar que no esté ocupado y me da la oportunidad de poner mi negocio, yo podría salir adelante», explicó.
La madre también señaló que su mayor preocupación es no poder dar continuidad a las terapias que necesita la niña.
«No tengo para darle los alimentos como su leche especial. Ella necesita además pañales y varias cosas que me hacen falta. El médico me dijo que ella puede caminar cuando tenga 10 años, pero si no le doy seguimiento a las terapias no lo va a lograr», lamentó.
Solicita apoyo
Rosalina ha tenido una vida difícil. Su infancia estuvo marcada por la carencia y la ausencia de oportunidades educativas. En su adultez ha vivido situaciones difíciles y asegura que criar sola a su hija ha sido uno de los mayores desafíos de su vida.
«Soy madre soltera. Solo yo he sido todo para ella y ha sido bastante duro. A veces siento que ya no puedo más», confesó casi cayendo en el desaliento.
Quienes deseen colaborar con Rosalina y su hija pueden comunicarse directamente con ella al número de teléfono +505 7522 3455.
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Actualmente reside del Panteoncito del Carmen, ocho cuadras al oeste y siete cuadras al sur, barrio San Miguel, en la ciudad de Estelí, donde espera que la solidaridad de la población le permita iniciar el emprendimiento con el que busca ofrecer una mejor calidad de vida a su hija.